La mesa está servida en el loanDepot Park de Miami. Estados Unidos y Venezuela se enfrentarán este martes 17 de marzo en la gran final del Clásico Mundial de Beisbol 2026. El encuentro no solo define al nuevo monarca del beisbol internacional, sino que presenta un choque de estilos generacionales desde el montículo: el joven fenómeno bidireccional Nolan McLean frente al experimentado zurdo Eduardo Rodríguez.
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El manager de la selección estadounidense ha confirmado a Nolan McLean como el encargado de iniciar el partido más importante del torneo. McLean, quien pertenece a la organización de los Mets de Nueva York, ha irrumpido en el escenario internacional como una de las figuras más versátiles del beisbol moderno.
McLean llega a esta instancia tras una actuación dominante en las fases previas. Su capacidad para combinar una recta que supera las 98 millas por hora con un slider de alto índice de rotación ha sido fundamental para el avance norteamericano. En la presente temporada de 2026, McLean ha demostrado una madurez técnica superior a su edad, registrando un WHIP de 0.50 en sus apariciones de pretemporada y manteniendo un promedio de ponches por cada nueve entradas sumamente elevado.
Por el lado de Venezuela, la responsabilidad recae en Eduardo Rodríguez. El lanzador de los Diamondbacks de Arizona asume el rol de as en un momento crítico para el combinado criollo, que busca su primer título en la historia del certamen tras eliminar a potencias como Japón.
Rodríguez aporta la calma y el oficio que demanda una final. Con más de una década de trayectoria en las Grandes Ligas y un contrato vigente de 21 millones de dólares para este 2026, el zurdo sabe lo que es lanzar bajo presión. En este Clásico, Rodríguez fue el encargado de abrir el duelo ante República Dominicana, lanzó por espacio de 2.2 entradas y permitió tres carreras con un boleto y cinco ponches propinados.