La estrepitosa caída de los Philadelphia 76ers ante los New York Knicks este domingo no solo dolió en la pizarra. La imagen del Xfinity Mobile Arena teñido de azul y naranja caló hondo en el ánimo de la estrella local, Tyrese Maxey, quien no ocultó su frustración por la falta de apoyo "en casa" durante el cuarto partido que selló la barrida de la serie.
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Un ambiente hostil en terreno propio
Tras la derrota, Maxey fue honesto sobre lo que significó jugar bajo el constante asedio sonoro de la fanaticada visitante. El base, recientemente nombrado al Juego de Estrellas por segunda vez, calificó la situación como decepcionante.
"Es una verdadera lástima, para ser honesto. Es simplemente horrible", confesó Maxey. "Es duro, definitivamente difícil. Solo hay una manera de detener esto, y es salir ahí fuera y ganar los partidos".
A pesar de que los Sixers jugaron los dos últimos encuentros en su propio recinto, la atmósfera parecía dictada por los miles de neoyorquinos que viajaron para presenciar la barrida.
El fenómeno del "Garden Este"
La ironía de la situación no pasó desapercibida para el vestuario de Filadelfia. Maxey llegó a sugerir que, curiosamente, el equipo se sintió más cómodo jugando en el Madison Square Garden que ante su propia audiencia silenciada.
"Para ser totalmente franco, jugamos mejor contra ellos en el Garden durante toda la temporada", añadió Maxey. "Sé que perdimos los juegos 1 y 2 allá, pero el desempeño fue mejor. Les decía a los muchachos que aquí se sentía más el ambiente de su estadio que en el propio Garden".
Este fenómeno no es nuevo. Ya antes de iniciar la serie, Joel Embiid había instado a los seguidores de Filadelfia a no vender sus entradas en el mercado secundario, recordando la amarga experiencia de los playoffs de 2024 cuando el estadio también fue apodado el "MSG East". Claramente, la petición del MVP no surtió el efecto deseado.
La ironía de Josh Hart y el orgullo de Brunson
Mientras los Sixers lidiaban con la logística de sus entradas, los jugadores de los Knicks disfrutaban del espectáculo. Josh Hart, quien tiene una conexión profunda con la ciudad tras sus años universitarios en Villanova, aprovechó para lanzar un dardo a la identidad de la "Ciudad del Amor Fraternal".
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El dardo de Hart: "Solía pensar que Filadelfia era una ciudad deportiva; hoy no sé si lo sigue siendo", comentó Hart con evidente sarcasmo.
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La gratitud de Brunson: Por su parte, Jalen Brunson calificó la experiencia como una de las mejores del mundo. "Escuchar a los fans de los Knicks dominar estadios rivales es increíble", sentenció el capitán neoyorquino.
Una derrota en dos frentes
Para los Sixers, la noche del domingo representó una doble derrota: la deportiva, al quedar fuera de la contienda con un contundente 4-0, y la institucional, al verse incapaces de proteger su localía ante una marea visitante. Como bien resumió Maxey, la "logística" de cómo los fans neoyorquinos logran hacerse con el control del estadio sigue siendo una incógnita dolorosa para la franquicia, pero la solución sigue siendo una sola: ganar.
