El ciclo de Doc Rivers en Wisconsin ha llegado a su fin. Según informó Shams Charania de ESPN, el experimentado técnico dejará de ser el entrenador principal de los Milwaukee Bucks tras completar su tercera temporada (contando su llegada a mitad de curso en 2024).
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La noticia llega tras una campaña para el olvido en la que la franquicia registró un récord negativo de 32 victorias y 50 derrotas, quedando fuera de los playoffs por primera vez desde 2016, un golpe devastador para un equipo construido para pelear por el campeonato.
Un balance que no cumplió las expectativas
Rivers aterrizó en Milwaukee en enero de 2024 para sustituir a Adrian Griffin, con la misión de aportar la experiencia que los Bucks necesitaban en postemporada. Sin embargo, los números cuentan una historia distinta: bajo su mando, el equipo acumuló un récord total de 97-103.
El éxito en los momentos de presión fue el gran ausente. Durante su gestión, los Bucks solo lograron sumar tres victorias totales en playoffs y nunca pudieron superar la primera ronda, una estadística alarmante para un plantel que cuenta con figuras de la talla de Giannis Antetokounmpo.
Entre la familia y el desgaste profesional
A sus 64 años, Rivers parece estar considerando seriamente alejarse de las canchas. El pasado martes, el entrenador dejó entrever que su prioridad actual es pasar más tiempo con sus nietos, lo que sugiere que este movimiento podría ser el preludio de su retiro definitivo de los banquillos de la NBA.
No obstante, el desgaste dentro de la organización también fue un factor determinante. Su estilo de liderazgo, a menudo cuestionado en los últimos años por no concretar las ventajas en series clave, pareció no encajar con la urgencia competitiva de la directiva de Milwaukee.
El polvorín interno
Quizás el punto de ruptura definitivo fue la deteriorada relación con la estrella del equipo, Giannis Antetokounmpo. Durante la temporada, el alero criticó públicamente y en varias ocasiones el sistema de juego implementado por Rivers.
La tensión alcanzó su punto máximo al final del curso, cuando Giannis fue apartado de la competición por una hiperextensión de rodilla. El jugador no solo negó estar incapacitado para jugar, sino que arremetió contra la organización calificando la decisión de dejarlo en el banquillo como "una bofetada en la cara". Con la estrella descontenta y los resultados en caída libre, la salida de Rivers se volvió inevitable para intentar salvar el proyecto de los Bucks.