El circuito de la ATP ha recibido una de las noticias más amargas de la temporada de tierra batida. Carlos Alcaraz, actual número dos del mundo y defensor del título en París, ha anunciado oficialmente que no podrá disputar Roland Garros 2026. La causa es una lesión en su muñeca derecha que no ha evolucionado favorablemente en las últimas semanas.
El origen del problema: De Barcelona a París
El calvario físico para el murciano comenzó durante el torneo Conde de Godó. Tras sufrir molestias agudas en su debut, Alcaraz se vio obligado a jugar con una férula de inmovilización, lo que encendió las alarmas en su equipo técnico.
A pesar de los esfuerzos por llegar a punto a la capital francesa, las últimas pruebas médicas han determinado que el riesgo de una rotura crónica es demasiado alto. Con esta decisión, Alcaraz no solo se pierde el segundo Grand Slam del año, sino que también confirma su ausencia en la gira completa que incluía los Masters 1000 de Madrid y Roma.
Un duro golpe para el ranking y el espectáculo
La ausencia de "Carlitos" cambia drásticamente el panorama en la arcilla parisina. Al no poder defender los puntos obtenidos por su histórica victoria en 2025, el ranking ATP sufrirá movimientos importantes, dejando la lucha por el número uno en manos de figuras como Jannik Sinner y Novak Djokovic.
Declaraciones de Carlos Alcaraz: "Prefiero volver bien que pronto"
En sus apariciones más recientes, el tenista de El Palmar se mostró cauto pero firme sobre su futuro:
"Veremos cómo salen las pruebas, pero prefiero volver más tarde y estar al cien por cien que volver pronto y terminar rompiéndome del todo. Hay que cuidar la carrera, que espero sea muy larga".
¿Cuándo regresará Alcaraz a las pistas?
Aunque no se ha establecido un plazo definitivo para su retorno, el objetivo primordial del español es estar recuperado para la temporada de hierba y Wimbledon. Por ahora, Alcaraz se refugiará en su natal Murcia para iniciar un proceso de fisioterapia intensa y rehabilitación muscular.
La baja de Alcaraz en Roland Garros deja un vacío difícil de llenar para la afición española, que esperaba ver a su máximo referente pelear por revalidar la Copa de los Mosqueteros.