El médico infectólogo Julio Castro advirtió sobre un incremento de pacientes con dengue en el país y llamó a la población a prestar atención a la evolución de la enfermedad antes de que el comportamiento cíclico del virus pueda desembocar en una situación de mayor magnitud.
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El especialista fue enfático en aclarar que, por ahora, no se registra un brote masivo ni una cifra que permita hablar de una epidemia, pero sí se están observando nuevamente pacientes con la enfermedad.
Julio Castro pide no esperar a que aumenten los contagios
El infectólogo explicó que el objetivo de su llamado no es generar alarma, sino advertir a la ciudadanía con suficiente anticipación.
Según sus declaraciones, el dengue comienza nuevamente a aparecer entre los pacientes atendidos y existe la posibilidad de que Venezuela entre en una nueva temporada de circulación del virus.
La advertencia surge a raíz de que el comportamiento del dengue suele presentar ciclos y depende, entre otros factores, de la circulación de sus distintos serotipos y de las condiciones que favorecen la reproducción del mosquito transmisor.
Castro destacó que haber padecido dengue no significa quedar protegido de manera permanente. La infección genera una respuesta de anticuerpos que, según explicó, puede mantenerse durante unos 4 a 6 meses, pero después la persona vuelve a quedar vulnerable.
El mosquito “patas blancas” vuelve a preocupar
El dengue es transmitido principalmente por el mosquito Aedes aegypti, conocido popularmente en Venezuela como “patas blancas”. Por ello, una de las principales herramientas para disminuir la circulación del virus está en controlar los lugares donde este insecto puede reproducirse.
Castro señaló que el mosquito tiene un radio de vuelo limitado, que difícilmente supera los 30 metros. Esto significa que, en muchos casos, el foco de transmisión puede encontrarse muy cerca de la vivienda donde permanece la persona infectada.
La eliminación de recipientes con agua estancada se convierte así en una medida fundamental. Cauchos, envases, botellas, floreros, tanques descubiertos y cualquier objeto capaz de acumular agua pueden transformarse en criaderos si no son vaciados, limpiados o protegidos.