Los Atlanta Falcons han asegurado a su principal arma aérea. El receptor abierto Drake London y la franquicia acordaron una extensión de contrato por cuatro años y 141 millones de dólares, según confirmó el agente del jugador al periodista de ESPN, Adam Schefter.
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El acuerdo, que subraya la confianza de Atlanta en su joven estrella, incluye 100 millones de dólares garantizados y cuenta con cláusulas que podrían elevar el valor total a los 150 millones si se cumplen diversos incentivos de rendimiento. Con esta firma, el jugador de 24 años da un salto económico monumental, posicionándose como el tercer receptor abierto mejor pagado de toda la NFL.
Consolidación y talento a prueba de lesiones
Desde que fue elegido en la octava posición global del draft de 2022, London ha demostrado ser una pieza fundamental para la ofensiva del equipo. Su explosión definitiva llegó durante la brillante campaña de 2024, en la que registró números de élite: atrapó 100 pases para 1271 yardas y consiguió nueve anotaciones.
Aunque los problemas físicos mermaron su participación en 2025, limitándolo a solo 12 encuentros, el talentoso receptor se las arregló para sumar 919 yardas y siete touchdowns. Su consistencia es innegable: las 2190 yardas por recepción que acumula combinando sus últimas dos temporadas lo colocan en el selecto grupo de los 10 mejores de toda la liga en este rubro.
Blindando al núcleo ofensivo del futuro
Este fuerte movimiento financiero obedece a un plan maestro de la gerencia. En marzo de este año, Ian Cunningham, gerente general de los Falcons, ya había adelantado a Marc Raimondi de ESPN que amarrar el futuro de London y del corredor Bijan Robinson (octava selección global en 2023) era la máxima prioridad en la temporada baja.
A la par de estas negociaciones, la directiva de Atlanta mantiene en el horizonte la situación contractual del ala cerrada Kyle Pitts. Por ahora, Pitts está programado para disputar la temporada 2026 bajo la etiqueta de jugador franquicia (franchise tag), aunque el equipo podría buscar una extensión a largo plazo pronto. Cabe destacar el esfuerzo de la franquicia en el draft: London, Robinson y Pitts fueron las flamantes selecciones de primera ronda del equipo en tres temporadas consecutivas, formando un tridente temible.
Incógnita en los controles: ¿Quién le lanzará el balón?
A pesar de tener asegurado a su mejor receptor, el éxito del ataque aéreo de los Falcons dependerá en gran medida de quién tome el mando en el emparrillado. Durante los campamentos de este verano, el equipo vive una intensa competencia por el puesto de quarterback titular.
El veterano Tua Tagovailoa, recién llegado como flamante agente libre, se disputa los controles del equipo frente al joven Michael Penix. El ganador de esta batalla interna será el encargado de sacarle el máximo provecho a la millonaria inversión que Atlanta acaba de hacer en Drake London.