A pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la selección de Japón protagonizó una de las primeras polémicas del torneo al verse obligada a modificar su planificación en Monterrey debido al mal estado de las canchas donde tenía previsto entrenar. La situación generó preocupación dentro de la delegación asiática e incluso llevó al equipo a considerar abandonar México antes de lo previsto.
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Los llamados “Samuráis Azules” llegaron a Nuevo León con el objetivo de adaptarse a las condiciones climáticas de la región antes de trasladarse a su sede oficial en Nashville, Estados Unidos. Sin embargo, durante sus primeras sesiones de trabajo en el Centro de Entrenamiento de Tigres, encontraron terrenos de juego con zonas deterioradas y parches de tierra que no cumplían con los estándares esperados para una selección mundialista.
Uno de los futbolistas que expresó públicamente su inconformidad fue Takefusa Kubo. El atacante señaló que la superficie “no estaba muy bien” y reveló que el cuerpo técnico tuvo que modificar parte de los entrenamientos para evitar posibles lesiones.
La solución para Japón
La selección japonesa también evaluó otras instalaciones en Monterrey, pero las condiciones tampoco resultaron satisfactorias. Finalmente, la solución llegó gracias a las instalaciones de El Barrial, pertenecientes al club CF Monterrey, que fueron puestas a disposición del combinado asiático para continuar su preparación.
El incidente ha generado cuestionamientos sobre algunos aspectos logísticos e infraestructurales en la antesala del Mundial 2026. Aunque Japón logró resolver la situación sin afectar su calendario, el episodio dejó en evidencia la importancia de garantizar campos de entrenamiento en óptimas condiciones para las selecciones participantes, especialmente en una competición de la magnitud de una Copa del Mundo.
