Con una trayectoria intachable en la hípica nacional e internacional, el entrenador capitalino madruga cada jornada a primera hora para supervisar el acondicionamiento de sus pupilos. Este domingo afronta el segundo paso de la Triple Corona con sobrados argumentos.
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En el exigente universo del turf, el triunfo no es una simple suma de talento y preparación; requiere también ese toque indispensable de fortuna que a veces resulta esquivo. Las grandes copas y las pruebas de mayor jerarquía suelen decidirse por detalles mínimos. Sin embargo, cuando la suerte no acompaña, solo la constancia, el conocimiento y el trabajo diario sostienen la vigencia de los verdaderos profesionales.
En ese selecto grupo destaca con luz propia Germán Rojas, un preparador de trayectoria impecable que cuenta con el respeto absoluto de la afición. Su firma no solo brilla en los libros de récords del país, sino que también lució con orgullo los colores patrios en escenarios internacionales, con victorias de enorme prestigio para el turf venezolano.
Mística de trabajo a primera hora de la mañana: La Rincoanda
El éxito de la cuadra de Germán Rojas no surge por azar. Muestra de ello es la rutina diaria que ejecuta el profesional en el óvalo de La Rinconada. Cada mañana, con el primer destello de luz, el entrenador sale a la arena junto a su equipo de trabajo para encabezar las labores de acondicionamiento.
Prácticamente abre la cancha en el óvalo de Coche. Bajo su mirada atenta, cada ejemplar cumple el ajuste preciso de la jornada. Rojas supervisa de manera personal el estado de sus presentados, mantiene un control riguroso sobre la salud física de los equinos y ajusta los detalles indispensables para garantizar el máximo rendimiento sobre la pista. Su mística, disciplina y cercanía con sus trabajadores convierten a su establo en un modelo de eficiencia dentro de la hípica nacional.
Pontevecchio: la carta fuerte para el Clásico Cría Nacional
Para la reunión hípica de este domingo, la cuadra de Germán Rojas alista varios compromisos de relevancia. Sin embargo, la atención principal converge hacia la décima carrera del programa, cita donde el tresañero Pontevecchio saltará a la pista para afrontar el recorrido de 1.800 metros en el Clásico "Cría Nacional", segunda gema de la Triple Corona venezolana.
Bajo la conducción del fusta Hemirxon Medina, el descendiente purasangre acude a la cita con una condición física idónea para cruzar el disco en ganancia y estampillar su nombre en la historia hípica contemporánea.
Durante la jornada de traqueos de este miércoles 22 de julio, el veterano preparador ofreció sus impresiones exclusivas para el equipo de Meridiano Web:
"Un saludo a toda la fanaticada hípica. Efectivamente, presento a Pontevecchio en el Clásico Cría Nacional. De verdad el caballo se mantiene bien, con buenos trabajos, óptima condición física y excelente salud. Con un poco de suerte, creo que vamos a conquistar la carrera, con el favor de Dios", declaró con la serenidad que caracteriza su labor.
La sombra histórica de la Triple Corona
El reto en el Clásico Cría Nacional reviste una trascendencia enorme dentro del calendario oficial. La historia recuerda que el último ejemplar capaz de coronar la hazaña de la Triple Corona en Venezuela fue Raffstar, un purasangre que cautivó a la afición en la temporada 2020. Bajo la conducción del fusta Jean Carlos Rodríguez y la preparación de Nelson Castillo para los colores del Stud Quarterback, Raffstar alcanzó la inmortalidad hípica al convertirse en el noveno triplecoronado de la hípica nacional.
Este domingo, Germán Rojas acude al óvalo de Coche con la mirada fija en ese legado. Su dedicación inquebrantable y el impecable estado de Pontevecchio colocan al reputado entrenador en la primera línea de combate para conquistar la segunda gema y regalarle una nueva alegría a la afición del turf.