La Vinotinto ya conoce sus dos compromisos para la fecha FIFA de noviembre, pero uno de ellos comienza a generar interrogantes por una situación que trasciende lo deportivo. Gleiker Mendoza y Andrusw Araujo, futbolistas venezolanos que militan en clubes de Ucrania, podrían afrontar dificultades para acompañar a la selección en su visita a Rusia.
El calendario de Venezuela contempla un primer encuentro ante la selección del País Vasco el 14 de noviembre, en el estadio San Mamés de Bilbao, y otro frente a Rusia el día 17, en el Krasnodar Stadium. Ambos partidos forman parte del cierre de la actividad internacional de la Vinotinto en 2026.
La particularidad está en el segundo compromiso. Mendoza pertenece al Shakhtar Donetsk, mientras que Araujo juega en el Polissya Zhytomyr, dos clubes del fútbol ucraniano. En medio de la guerra entre Ucrania y Rusia, un desplazamiento de estos futbolistas al territorio ruso plantea una situación delicada para sus equipos y sus carreras profesionales.
Por ahora, no existe una confirmación pública de que ambos jugadores estén descartados, ni de que sus clubes les hayan prohibido viajar. La incógnita pasa por conocer la decisión de los futbolistas, la postura de sus equipos y las condiciones que rodeen una eventual convocatoria.
Gleiker Mendoza, una alternativa para desequilibrar
El caso de Gleiker Mendoza resulta especialmente interesante por el perfil ofensivo que puede ofrecerle a la selección venezolana. El extremo zuliano, de 24 años, dio el salto al Shakhtar Donetsk en mayo de 2026, después de destacar con el Kryvbas, y firmó un contrato hasta junio de 2031.
Su principal aporte está en la capacidad para encarar, desbordar por las bandas y generar peligro en el último tercio del campo. Puede actuar por ambos costados y ofrecer una alternativa para romper defensas cerradas, una característica valiosa para un equipo que busca ampliar sus recursos ofensivos.
Durante su etapa con el Kryvbas, Mendoza registró 12 goles y 12 asistencias en 33 apariciones, cifras que reflejan su capacidad para intervenir directamente en la producción ofensiva de su equipo.
El venezolano suma ya dos goles en sus primeras dos apariciones en la UEFA Champions League 2026-2027 con el Shakhtar Donetsk. El extremo venezolano acumula 93 minutos, una titularidad y cuatro remates totales, dos de ellos con dirección al arco. Además, registra una tarjeta amarilla y todavía no suma asistencias en el torneo.
En la Vinotinto, su velocidad, su capacidad para ganar duelos individuales y su vocación ofensiva representan recursos que Vizcarrondo podría aprovechar durante los amistosos de noviembre. Su eventual ausencia reduciría las alternativas disponibles para construir ataques por las bandas y probar distintas combinaciones en el frente ofensivo.
La situación de Andrusw Araujo presenta otra perspectiva. El mediocampista venezolano, de 23 años, juega en el Polissya Zhytomyr después de su paso por el Kryvbas, donde acumuló experiencia en la máxima categoría del fútbol ucraniano. Su actual contrato con el Polissya se extiende hasta junio de 2029.
Araujo puede desempeñarse como mediocentro defensivo, una posición que exige lectura de juego, disciplina táctica y capacidad para recuperar balones. Su perfil ofrece una alternativa para proteger la zona central, facilitar la circulación y equilibrar al equipo cuando sus compañeros se incorporan al ataque.
En la temporada 2025-2026, entre sus registros con el Rayo Zuliano y el Kryvbas, sumó experiencia competitiva tanto en Venezuela como en Ucrania. Con el conjunto europeo disputó 26 partidos de liga, acumuló más de 2.100 minutos y repartió tres asistencias, de acuerdo con las estadísticas disponibles.
Su llegada al Polissya representa una nueva etapa en su carrera y una oportunidad para seguir creciendo en un fútbol exigente. Para la selección, contar con un mediocampista de sus características puede ampliar las opciones para ensayar variantes en una zona determinante del campo.
Si Araujo no puede viajar a Rusia, Vizcarrondo perdería una alternativa joven para trabajar en la recuperación, la cobertura defensiva y la distribución del balón. No sería una baja confirmada todavía, pero sí una situación que merece seguimiento de cara a la lista definitiva.
¿Qué pasaría con sus contratos si viajan?
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la posibilidad de que la participación en el amistoso tenga consecuencias para la relación de los futbolistas con sus respectivos clubes.
La guerra entre Ucrania y Rusia añade una dimensión política y de seguridad a un desplazamiento que, en otras circunstancias, formaría parte de la rutina de una selección nacional. Para los jugadores que trabajan en el fútbol ucraniano, viajar a territorio ruso podría convertirse en una decisión compleja, tanto por las condiciones logísticas como por la posición que adopten sus empleadores.
Sin embargo, es importante separar los escenarios posibles de los hechos confirmados. Hasta el momento, no hay declaraciones públicas de Mendoza, Araujo, Shakhtar Donetsk o Polissya Zhytomyr que permitan afirmar que los jugadores recibirían sanciones, que sus clubes impedirían su viaje o que sus contratos podrían rescindirse por esta razón.
Tampoco se puede dar por hecho que no podrán regresar a Ucrania si participan en el encuentro. Esos riesgos requieren información concreta sobre las condiciones de viaje, las obligaciones contractuales y las decisiones de las partes involucradas.
La situación, por tanto, sigue abierta. La evolución de este caso dependerá de las conversaciones entre los futbolistas, sus clubes y la Federación Venezolana de Fútbol, además de las condiciones que se establezcan para el desplazamiento de la delegación.
La Vinotinto, pendiente de una decisión
Para Oswaldo Vizcarrondo, la fecha FIFA de noviembre representa otra oportunidad para evaluar futbolistas y continuar la preparación de un equipo que atraviesa una etapa de renovación. Los encuentros ante el País Vasco y Rusia permitirán seguir probando alternativas de cara al próximo ciclo competitivo.
La eventual ausencia de Mendoza y Araujo obligaría al seleccionador a valorar otras opciones en dos zonas distintas: el ataque por las bandas y el mediocampo de contención. Se trata de perfiles diferentes, pero ambos pueden contribuir a ampliar las variantes de la plantilla.
Por ahora, el foco está en la convocatoria y en las decisiones que se tomen antes del viaje. La posibilidad de que los dos venezolanos no estén disponibles para el encuentro en Krasnodar permanece como una interrogante, no como una baja oficial.
La Vinotinto espera conocer el desenlace de una situación en la que el fútbol comparte protagonismo con un contexto geopolítico complejo. La pregunta no es únicamente si Mendoza y Araujo recibirán el llamado de Vizcarrondo, sino también si podrán acompañar al equipo en sus dos compromisos de noviembre.