El escándalo legal que rodea a Esther Batista, hermana de la actriz venezolana Norkys Batista, regresó con fuerza al debate público tras nuevas revelaciones difundidas en televisión.
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El periodista José Gregorio García dio a conocer avances significativos del proceso durante el programa “Sábado en la Noche”, reactivando el interés sobre un caso que ya había generado controversia años atrás.
Según la información divulgada, Batista habría decidido enfrentar la situación judicial directamente al regresar a Venezuela el pasado 17 de diciembre de 2025, marcando un punto de inflexión en el proceso.
Esther Batista hace frente a la justicia
Uno de los elementos más impactantes del caso es que Esther Batista habría admitido ante las autoridades los delitos que se le imputaban, específicamente estafa y agavillamiento, cargos que ya habían sido señalados en denuncias previas.
Como parte del proceso legal, se estableció un acuerdo con el demandante, Ernesto Montoya, que contempla el pago de una deuda total de 210 mil dólares.
De acuerdo con los documentos obtenido por García, el compromiso financiero comenzó a ejecutarse el 31 de enero de 2026 con una transferencia inicial de 80 mil dólares.
A partir de allí, la imputada deberá cancelar cuotas mensuales de 5 mil dólares hasta completar los 130 mil restantes.
El origen del conflicto entre Esther y Ernesto
El enfrentamiento legal entre Esther Batista y Ernesto Montoya tiene sus raíces en un negocio que, según la denuncia, nunca llegó a concretarse.
Montoya asegura que realizó inversiones importantes en un proyecto conjunto que implicaba la importación de mercancía o desarrollo de negocios en Venezuela. Sin embargo, afirma que nunca recibió retorno alguno ni cumplimiento de lo acordado.
El caso escaló rápidamente cuando el abogado decidió acudir a instancias internacionales, incluyendo denuncias ante organismos como Interpol, respaldando sus acusaciones con documentación.
Aunque el caso involucra directamente a su entorno familiar, la figura de Norkys Batista ha permanecido en una posición relativamente distante, limitando sus declaraciones públicas tras las primeras reacciones al escándalo.