La música venezolana está de luto tras la muerte de Romina Valeria Rivera Cruz, una niña violinista que, con apenas nueve años, había conseguido destacar dentro de El Sistema y llevar su talento hasta el Vaticano.
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La pequeña falleció el pasado 16 de agosto, luego de permanecer 10 días hospitalizada en Portuguesa por complicaciones asociadas a la fibrosis quística que padecía.
Romina Rivera murió tras 10 días hospitalizada
De acuerdo con la información suministrada por su entorno, Romina permaneció internada en el Hospital Dr. Jesús María Casal Ramos de Acarigua-Araure, donde recibió atención durante varios días antes de su fallecimiento.
Su madre, Claribeth Cruz, rompió el silencio a través de un video difundido en redes sociales y responsabilizó, según su denuncia, a la falta de especialistas y conocimiento médico sobre la compleja condición de su hija.
Cruz aseguró que Romina era atendida por una neumóloga especializada en fibrosis quística en Barquisimeto y que, durante su hospitalización, no le permitieron establecer comunicación directa con la especialista que conocía el historial médico de la niña.
“La muerte de ella fue por falta de conocimiento médico”, afirmó la madre, quien cuestionó que distintos profesionales atendieran a su hija sin contar, según su versión, con la preparación necesaria para manejar su enfermedad.
“Muchos niños también lo deben haber pasado”
El dolor de Claribeth Cruz también se convirtió en una denuncia pública sobre las dificultades que enfrentan pacientes con enfermedades complejas en Venezuela.
La madre manifestó que decidió contar lo ocurrido porque, aunque sabe que nada le devolverá a su hija, espera que el caso sirva para evitar que otros niños atraviesen una situación similar. También cuestionó las condiciones del hospital para atender a pacientes con patologías de alta complejidad.
Romina padecía fibrosis quística, una enfermedad genética, crónica y progresiva que puede afectar principalmente los pulmones y el sistema digestivo y que requiere seguimiento especializado.
Una pequeña que hizo historia con su violín
Más allá de la enfermedad, Romina dejó una trayectoria que sorprendió por su corta edad. Comenzó sus estudios musicales a los cuatro años en el Núcleo Acarigua-Araure de El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Con el paso de los años formó parte de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Acarigua-Araure, la Sinfónica de la Juventud Portugueseña José Antonio Páez y la Orquesta Infantil de Venezuela.
Su momento de mayor proyección internacional llegó en octubre de 2025, cuando viajó a Roma junto a otros jóvenes músicos venezolanos para participar en los actos relacionados con la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles. Romina integró la primera fila de violines de la delegación venezolana que se presentó en el Vaticano.