El estelar campocorto Francisco Lindor ha dejado claro que no tiene intenciones de abandonar a los Mets de Nueva York. A pesar de los recientes tropiezos del equipo, el boricua espera cumplir los cinco años restantes de su contrato. Cabe recordar que firmó una histórica extensión de 10 años y 341 millones de dólares que inició en 2022.
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"El plan es quedarme aquí hasta que termine mi contrato", confesó el jugador el martes a Mike Puma, periodista del New York Post. Su intención desde el primer día ha sido acompañar a la franquicia neoyorquina tanto en la gloria como en la adversidad.
Actualmente, a Lindor se le adeudan 185 millones de dólares y posee una cláusula que le permite vetar cualquier cambio. Esto le otorga el control total sobre su destino, desactivando las alarmas que sonaron antes de la fecha límite de traspasos del 3 de agosto.
Rumores y fe en el proyecto
Durante las últimas semanas, su nombre acaparó titulares y los rumores sugerían que la directiva intentaría traspasarlo en la temporada baja. Sin embargo, el cinco veces All-Star confía plenamente en que la oficina principal logrará revertir esta difícil situación.
El torpedero elogió enfáticamente el liderazgo del presidente de operaciones de béisbol, David Stearns. Además, destacó el compromiso del propietario Steve Cohen, asegurando que su energía y disposición son vitales para el éxito. "Tenemos a la gente adecuada", sentenció con total seguridad.
"Cuando estás en un mercado grande, no existe el concepto de reconstrucción", afirmó el talentoso pelotero de 32 años. Para Lindor, el equipo simplemente atraviesa un breve período de transición y están trabajando sin descanso para retomar el rumbo ganador.
Una campaña de pesadilla
El panorama actual del equipo de Queens dista mucho de las enormes expectativas generadas a principios de año. La gerencia armó un equipo soñado incorporando a figuras de la talla de Bo Bichette, Luis Robert Jr., Marcus Semien y Devin Williams. Lamentablemente, la fórmula falló y los malos resultados provocaron el despido del mánager Carlos Mendoza en junio.
Ante la inminente debacle deportiva, la directiva se vio obligada a realizar una dura liquidación en el mercado de cambios. Piezas fundamentales del pitcheo, como Freddy Peralta y Luke Weaver, fueron traspasados a otras organizaciones para intentar salvar el futuro.
Hoy, la cruda realidad muestra a los Mets con un decepcionante récord de 53-68, hundiéndose en el fondo de la División Este de la Liga Nacional. De no revertir esta preocupante tendencia, el equipo terminaría en el último lugar de su división por primera vez desde el año 2003.