La LVBP podría afrontar la temporada 2026-2027 con una nueva modificación en sus condiciones de campeonato. Y es que de acuerdo con varios reportes surgidos recientemente, la cuota de peloteros importados pasaría de seis a ocho por equipo.
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Una década de cambios en la cuota de importados
La liga llegó a manejar una cuota de nueve importados por equipo durante buena parte de esta última década. Ese número se mantuvo hasta la temporada 2017-2018, antes de que la liga aprobara reducirlo a siete para la 2018-2019.
Un año después llegó otra reducción. Para la 2019-2020, los equipos acordaron bajar nuevamente la cuota, esta vez de siete a seis importados, con el argumento de abrir mayores oportunidades al talento criollo.
La etapa más particular ocurrió entre 2020-2021 y 2022-2023, debido a las restricciones de la OFAC que afectaron a Navegantes del Magallanes y Tigres de Aragua. En las temporadas 2020-2021 y 2021-2022, mientras el resto de los equipos tenía una cuota de tres extranjeros, filibusteros y bengalíes podían utilizar seis, precisamente para compensar las limitaciones que les impedían contar con jugadores vinculados al sistema de MLB.
Para la 2022-2023, la distribución volvió a modificarse: los equipos con licencia de OFAC podían utilizar cinco importados, mientras Magallanes y Tigres tenían permitido contar con siete. Posteriormente, al recibir ambos conjuntos sus respectivas licencias, la estructura pudo volver a unificarse.
La cuota descendió a cinco para la 2023-2024, cifra que la propia LVBP confirmó en sus condiciones de campeonato. Para la 2024-2025 volvió a aumentar a seis, número que se mantuvo en la 2025-2026.
De concretarse el salto a ocho, la LVBP tendría nuevamente su cuota más alta de importados en varios años.
¿Más extranjeros significa una mejor LVBP?
Desde el punto de vista de las organizaciones, dos cupos adicionales pueden representar mayor profundidad. Los equipos tendrían más alternativas para cubrir posiciones específicas, compensar las ausencias de jugadores criollos vinculados a MLB y afrontar con mayor margen las lesiones o restricciones durante la temporada.
Pero también existe una contraparte. Más importados significan menos espacios disponibles para peloteros venezolanos, especialmente jóvenes que necesitan turnos y entradas para desarrollarse en la LVBP. El aumento, por sí solo, tampoco garantiza una mejora sustancial: dependerá de la calidad de los jugadores contratados y de cómo cada gerencia utilice esos ocho cupos.
Por eso, si finalmente se aprueba la medida, el verdadero impacto no estará solamente en pasar de seis a ocho, sino en qué tipo de jugadores llegarán y qué papel tendrán dentro de cada equipo. La LVBP, después de una década marcada por constantes modificaciones, podría estar a las puertas de otro cambio relevante en la construcción de sus rosters.