El arte de ganar en octubre no admite margen de error, y en Boston lo saben muy bien. La gerencia y el cuerpo técnico de los Medias Rojas han hecho oficial la rotación de abridores para la Serie del Comodín frente a su rival de toda la vida, los Yankees de Nueva York.
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Con el inicio de los playoffs a la vuelta de la esquina, el mánager del equipo del Fenway Park apuesta por una combinación de juventud implacable, veteranía comprobada y la siempre necesaria presencia zurda en la loma.
Tolle toma la responsabilidad en el juego inaugural
La sorpresa para muchos no es el talento, sino la valentía de poner el primer compromiso de la postemporada en manos de Payton Tolle. El novato zurdo saltará al terreno este martes 29 de septiembre con la encomienda de silenciar los bates de los Yankees desde la primera entrada.
Su rendimiento ante Nueva York durante la fase regular no deja espacio para las dudas. Tolle registró una victoria sin derrotas en dos aperturas frente a los Bombarderos del Bronx, dejando una impresionante efectividad de 0.69 y sumando 18 ponches en ese lapso.
Para el segundo choque de la serie, pautado para el miércoles 30 de septiembre, la responsabilidad recaerá en la experiencia de Sonny Gray. El veterano diestro ratificó su jerarquía a lo largo de la campaña y fue especialmente efectivo frente a su antiguo equipo.
La compostura de Sonny Gray para el segundo duelo
Gray llega a este encuentro tras firmar una marca de 1-0 y una efectividad de 1.98 en dos apariciones ante los Yankees este año, acumulando 12 abanicados.
La oportunidad de revancha para Ranger Suárez
En caso de que la serie se extienda a un tercer y definitivo encuentro el jueves 1 de octubre, el venezolano Ranger Suárez tomará la pelota. Las métricas del zurdo frente a Nueva York en la ronda regular muestran una marca de 0-2 con efectividad de 6.06 y 12 ponches en tres salidas. Sin embargo, la confianza depositada en él responde a su historial probado en choques de eliminación directa, donde suele transformarse y ofrecer su mejor versión sobre el montículo. De por vida en postemporadas, el siniestro exhibe una efectividad de 1.48 en 42.2 innings de labor, con 44 ponches en 11 juegos de labor.