El caso de Kris Bryant con los Rockies de Colorado se perfila como uno de los episodios contractuales más dolorosos e ineficientes en la historia reciente de las Grandes Ligas. La posibilidad de que el otrora Jugador Más Valioso de la Liga Nacional no vuelva a vestirse de corto es cada vez más alta, dejando un balance económico que estremece a la franquicia de Denver.
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La razón fundamental por la que Kris Bryant se mantiene alejado de los terrenos de juego es una severa dolencia en la zona lumbar. Los reportes médicos diagnosticaron al toletero con una enfermedad degenerativa de disco en la espalda baja, una condición crónica que no solo le genera molestias al momento de realizar movimientos de alto impacto como correr, batear o lanzarse por una pelota, sino que le provoca dolores cotidianos al realizar tareas tan simples como levantarse de la cama.
A pesar de someterse a diversos procedimientos médicos, terapias de rehabilitación e intervenciones como la ablación para intentar bloquear los nervios del dolor, los síntomas persisten sin mostrar una evolución clara. Esta delicada situación física lo ha llevado a ingresar nuevamente en la lista de lesionados por 60 días, dejando su carrera profesional en un punto de incertidumbre total sin un tiempo estimado para un eventual retorno.
Contrato millonario para la futura estrella
En la primavera de 2022, la gerencia de Colorado sacudió el mercado al acordar un contrato de siete temporadas y 182 millones de dólares con el estelar bateador. Bryant venía de ser la cara visible de la histórica coronación de los Cachorros de Chicago en 2016 y se proyectaba como la pieza central para devolverle la competitividad a la organización de los Rockies de Colorado. Sin embargo, lo que prometía ser una etapa dorada se transformó de inmediato en una espiral interminable de molestias físicas y estadías prolongadas en la lista de incapacitados.
Desde su llegada al equipo, el rendimiento sobre el terreno quedó drásticamente limitado. Bryant solo ha podido disputar un total de 170 compromisos con el uniforme morado, una cifra drásticamente baja si se considera la cantidad de calendarios transcurridos desde la firma del acuerdo.
Al dividir la suma total del contrato de 182 millones de dólares entre los apenas 170 encuentros en los que el pelotero logró saltar al terreno, el cálculo arroja un costo aproximado de 1.06 millones de dólares por cada juego disputado. Se trata de una métrica impactante, sobre todo considerando que el aporte en el campo registró métricas negativas en victorias sobre el nivel de reemplazo (WAR de -1.6).
Para los Rockies de Colorado, la transacción quedará archivada como una costosa advertencia sobre los riesgos de los acuerdos multimillonarios a largo plazo