La planificación de una temporada en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional exige decisiones que pueden marcar la diferencia entre quedarse a las puertas de la final y luchar por el campeonato. José “Chato” Yépez, gerente deportivo de Cardenales de Lara, conoce de cerca esa realidad y no esquiva la polémica cuando habla de la cantidad de importados permitidos en el circuito.
En declaraciones ofrecidas a The Clutch Sports, el directivo abordó la historia reciente de los pájaros rojos, defendió su posición sobre el número de extranjeros y recordó el trabajo que realizó durante las fiestas decembrinas para reforzar al equipo. Sus palabras también dejaron una reflexión sobre las exigencias que acompañan el cargo de gerente deportivo y la presión por conseguir resultados.
“Es quitarle el trabajo a dos venezolanos”
Yépez se mostró firme al recordar su postura sobre la cantidad de jugadores importados que deberían utilizar los equipos de la LVBP. Aunque reconoció que las decisiones deben adaptarse a las disposiciones de la mayoría de las organizaciones y de la propia liga, dejó clara su preferencia por mantener un máximo de seis extranjeros.
“Yo siempre fui firme a quedarnos con seis importados, pero uno se ajusta a la mayoría de los equipos y la liga. Si a mí me preguntan, es quitarle el trabajo a dos venezolanos”, expresó el gerente deportivo de Cardenales.
La declaración pone sobre la mesa un debate recurrente en el beisbol venezolano: el equilibrio entre la contratación de peloteros extranjeros para elevar el nivel competitivo y las oportunidades que reciben los jugadores nacionales. Para Yépez, la cantidad de importados también representa una decisión que repercute directamente en el espacio disponible para el talento venezolano.
Cardenales y una final que no siempre estuvo al alcance
El directivo también recordó el recorrido de Lara durante los años anteriores a su llegada y las dificultades que atravesó la organización para dar el último paso hacia la final.
“De los últimos ocho años antes de que yo llegara, Cardenales solo se clasificó una vez a la final. Estábamos siempre cerca, pero no se llegaba a la final”, comentó.
La reflexión retrata el desafío que representa sostener un proyecto competitivo en una liga en la que la regularidad no siempre garantiza un lugar en la serie por el campeonato. Para una organización con aspiraciones como Cardenales, alcanzar la final exige combinar la evaluación del talento, las decisiones sobre las importaciones y los ajustes necesarios durante la campaña.
Yépez conoce, además, que llegar a esa instancia no asegura el título. Su experiencia personal le permite distinguir entre construir un equipo capaz de competir y conseguir el objetivo definitivo: levantar el trofeo.
Refuerzos incluso antes del Año Nuevo
La planificación de Cardenales tampoco se detuvo durante las celebraciones de diciembre. Yépez reveló que parte del trabajo para completar la plantilla se extendió hasta las últimas horas del año y los días previos a la Navidad, una muestra de la dinámica que exige el mercado de importados.
“El año pasado, media hora antes del Feliz Año, estaba firmando un dominicano y antes del Niño Jesús firmé a otro”, relató.
La anécdota refleja una de las responsabilidades menos visibles de la gerencia deportiva: buscar piezas que se ajusten a las necesidades del equipo, evaluar alternativas y concretar incorporaciones incluso en fechas en las que buena parte de la actividad se detiene.
En una liga como la LVBP, donde las temporadas tienen un calendario corto y los equipos necesitan responder con rapidez, cada contratación puede adquirir un peso importante en el desarrollo de la campaña.
Ser gerente y campeón al primer año: un desafío
Yépez también se refirió a las expectativas que rodean a quienes asumen la gerencia deportiva de una organización con aspiraciones al título. Ganar desde el primer año no es una tarea sencilla, incluso cuando el equipo logra avanzar hasta las instancias decisivas.
“Ser gerente y ser campeón al primer año no es fácil. Yo fui a una final en los primeros dos años y no la gané”, afirmó.
Su declaración apunta a una realidad del beisbol profesional: alcanzar una final representa un avance deportivo, pero conquistar el campeonato depende de múltiples factores que van más allá de la planificación inicial.
Las palabras del gerente de Cardenales dejan así varios temas sobre la mesa: la participación de los importados, las oportunidades para los peloteros venezolanos, la construcción de una plantilla competitiva y la exigencia de convertir los buenos resultados en títulos. En una LVBP marcada por la rivalidad y las altas expectativas de sus aficionados, cada una de esas decisiones forma parte de una carrera que no admite demasiados márgenes de error.