En el beisbol invernal, el rendimiento del pitcheo puede marcar la diferencia entre una temporada competitiva y una llena de dificultades. En el caso específico de la LVBP, durante la última década se ha visto un patrón donde la ofensiva ha sido muy dura con el pitcheo, elevando la efectividad colectiva a números que no se ven en ligas como la dominicana (LIDOM), puertorriqueña (LBPRC) y mexicana (LMP).
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Tres temporadas que encienden las alarmas en la LVBP
De acuerdo con una investigación del periodista Raúl De La Cruz Véliz, el circuito venezolano registró efectividades colectivas superiores a 5.00 en tres de las diez campañas analizadas. La primera fue la 2021-2022, cuando terminó con 5.19, frente a 3.22 de LIDOM, 3.95 de la LBPRC y 3.75 de la LMP.
La diferencia volvió a hacerse evidente en la temporada 2024-2025. Allí, la LVBP cerró con 5.24, mientras que la liga dominicana registró 3.86, la puertorriqueña 3.27 y la mexicana 3.55. El contraste muestra que el torneo criollo permitió muchísimas más carreras limpias por cada nueve entradas que sus tres comparables durante esa campaña.
Por su parte, el registro más elevado llegó en la 2025-2026, con 5.58 de efectividad colectiva, según los datos de la investigación. En ese mismo período, LIDOM terminó con 4.09, la LMP con 4.08 y la LBPRC con 3.06. La diferencia frente al siguiente registro más alto fue de casi punto y medio, una brecha significativa dentro de la comparación.
Más allá de esos tres años, el dato relevante es la recurrencia de los registros superiores a 5.00. No se trata de un único pico aislado, sino de una dificultad que reapareció en distintas temporadas y que coloca al pitcheo colectivo venezolano bajo una lupa especial frente a las otras ligas del Caribe.
Las cifras máximas y mínimas también marcan diferencias
Al comparar los registros extremos de cada circuito, la LVBP presenta la efectividad más alta de las cuatro ligas: 5.58 en 2025-2026. El máximo de la LBPRC fue de 4.59 en 2020-2021; la LMP alcanzó 4.12 ese mismo año y LIDOM llegó a 4.09 en 2025-2026. La marca venezolana supera en 0.99 puntos el máximo puertorriqueño, el siguiente más alto.
Los mínimos tampoco favorecen al circuito venezolano. La LVBP llegó a su mejor registro del período con 3.82 en 2018-2019, mientras que LIDOM bajó hasta 2.84 y la LBPRC hasta 2.75, ambas en 2016-2017. La LMP, a su vez, registró su cifra más baja, 3.34, en 2022-2023. Incluso al considerar la mejor campaña venezolana de las diez analizadas, su efectividad fue superior a los mínimos de las otras tres ligas.
Estas cifras no permiten atribuir toda la diferencia exclusivamente a la calidad de los lanzadores: también influyen factores como la defensa, los escenarios de juego, el rendimiento ofensivo y la composición de los rosters. Sin embargo, la repetición de registros elevados y la distancia entre los valores máximos y mínimos refuerzan la importancia de estudiar el pitcheo como una de las áreas estratégicas de la LVBP.
El contraste deja un punto de partida claro para el análisis de la pelota invernal venezolana: reducir las carreras limpias permitidas representa un desafío sostenido, especialmente si el circuito busca acercarse a los registros colectivos de sus pares caribeños.
