El Madison Square Garden vivió una noche histórica este lunes. Los New York Knicks no tuvieron piedad y aplastaron a los Philadelphia 76ers con un contundente 137-98, poniendo la serie 1-0 a su favor. El conjunto neoyorquino exhibió un nivel de acierto ofensivo que dejó sin respuesta a unos Sixers que venían de una remontada heroica ante Boston.
La estrella de los Knicks, Jalen Brunson, firmó una actuación para los libros de historia. El base lideró el ataque con 35 puntos y un impresionante 12 de 18 en tiros de campo. Asimsimo, hasta 14 jugadores de Nueva York anotaron en el encuentro, lo cual se convirtió en un récord de diversidad anotadora en la historia de la NBA.
Mientras que Brunson también tuvo su cuota personal de historia, luego de anotar 27 unidades tan solo en la primera mitad, convirtiéndose en el segundo jugador en la historia de la franquicia con mayor puntuación al descanso en postemporada. Su capacidad para romper la defensa de Filadelfia fue el motor que encendió el Garden desde el primer cuarto.
Sixers sin respuesta
Philadelphia, que llegó a Nueva York tras un agotador séptimo juego contra Boston, pareció tirar la toalla antes de lo previsto. Joel Embiid, recibido por un ambiente hostil, apenas pudo aportar 14 puntos en 24 minutos, mientras que el entrenador Nick Nurse optó por darle descanso en gran parte de la segunda mitad ante la irreversible ventaja de 31 puntos que los Knicks consolidaron al cierre del tercer cuarto. Por los visitantes, solo Paul George (17 puntos) mostró destellos de resistencia.
La serie se reanudará este miércoles, nuevamente en el Madison Square Garden, donde los 76ers de Nick Nurse buscarán desesperadamente ajustar su defensa para evitar que la semifinal se les escape de las manos temprano.