El mediocampista paraguayo Miguel Almirón recibió una suspensión de un partido tras protagonizar un hecho inédito. Se ha convertido en el primer futbolista en la historia de los Mundiales en ser expulsado por taparse la boca al hablar.
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La FIFA ratificó este martes que el talentoso jugador no podrá participar en el crucial choque del jueves contra Australia. Este duelo definirá el cierre de la fase de grupos para Paraguay, y el máximo organismo indicó que el castigo es inapelable.
El incidente en el terreno de juego
El histórico y polémico momento ocurrió al final del primer tiempo en la reciente victoria paraguaya por 1-0 sobre Turquía. Almirón se enfrascó en una acalorada discusión con el jugador turco Mert Mulder y decidió cubrirse los labios.
Bajo el nuevo reglamento de la competición, la acción de taparse la boca para disimular comentarios durante un altercado está prohibida. El objetivo es evitar agresiones verbales encubiertas, por lo que esta infracción ahora se castiga con una tarjeta roja directa.
El origen de la nueva normativa
Esta estricta medida fue fuertemente impulsada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tras un sonado escándalo europeo. El detonante ocurrió la temporada pasada en un tenso partido de Liga de Campeones entre el Real Madrid y el Benfica.
En aquella ocasión, Gianluca Prestianni ocultó sus labios mientras lanzaba insultos al madridista Vinícius Júnior. Como consecuencia, la UEFA lo sancionó con seis partidos de suspensión tras clasificar su acción como "conducta discriminatoria y homófoba".
La postura firme del ente rector
Ante la gravedad de estos actos, la International Football Association Board (IFAB) acordó en abril el castigo con tarjeta roja por esta infracción. Aunque no es una regla universalmente obligatoria, la FIFA decidió implementarla en sus competiciones oficiales.
Gianni Infantino defendió la normativa este martes en una entrevista con SNTV, destacando que el fútbol debe ser un ejemplo de integridad. “Si no tienes nada que ocultar, no te tapas la boca al hablar con alguien; es una cuestión de respeto”, sentenció el directivo.