El mes de agosto inicia en la industria hípica de Norteamérica con una noticia que bien puede catalogarse como la más polémica de 2026. La New York Racing Association (NYRA) y Churchill Downs anunciaron la creación de la Thoroughbred Championship Series, una serie de seis competencias exclusivas para ejemplares de tres años que comenzará con el Kentucky Derby (G1) a partir del próximo año.
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El caballo que gane las seis carreras planteadas (Kentucky Derby, Belmont Stakes, Matt Winn Stakes, Jim Dandy Stakes, Travers Stakes y una competencia final de campeonato en septiembre) recibirá un bono de 5 millones de dólares. Esto deja a un lado a la Triple Corona tradicional, pues el Preakness Stakes no está incluido dentro de ese grupo de eventos.
La tríada de carreras, en peligro
La Triple Corona en Estados Unidos tuvo como primer ganador a Sir Barton en 1919. En aquel entonces, el término no estaba estipulado como tal; años después, sus triunfos en el Kentucky Derby, el Preakness y el Belmont Stakes fueron reconocidos formalmente con dicha distinción.
El reto de competir y ganar las famosas «rosas de mayo», para dos semanas más tarde participar en el veloz y exigente Preakness en Pimlico, y finalmente rematar en la milla y media del «Test de los campeones» en Belmont Park, ha sido durante más de un siglo uno de los espectáculos deportivos más fascinantes del turf mundial.
Sin embargo, en lo que va del siglo XXI, la visión de propietarios y entrenadores ha cambiado con relación a la denominada «joya del medio». Este año, la ausencia de Golden Tempo, triunfador del Kentucky Derby (G1), significó un duro golpe para la competencia de 1 3/16 millas. Pero la estocada final para sepultar no solo a esta carrera, sino a la Triple Corona en general, fue el anuncio del pasado lunes.
Aunque diversas figuras del medio se han pronunciado, destaca la declaración de un hombre que hizo historia al ser el único entrenador en conquistar la tríada con dos caballos distintos en lo que va de centuria: Bob Baffert, ganador con American Pharoah (2015) y Justify (2018).
«Estoy a favor de todas y cada una de las nuevas ideas que contribuyan al crecimiento de las carreras y aumenten el interés por nuestro deporte. Por eso, acojo con satisfacción la Thoroughbred Series presentada por Churchill y la NYRA, y estoy deseando competir en ella. Pero el mayor logro en este deporte siempre será ganar la Triple Corona: el Kentucky Derby, el Preakness Stakes y el Belmont Stakes. La Triple Corona ha sustentado nuestra disciplina durante más de 150 años, y seguirá haciéndolo por otros 150 o más si la valoramos y la cuidamos. El Preakness es parte integral del historia, el presente y el futuro de las carreras, y espero que nada reste importancia a su relevancia. Si tengo el caballo adecuado, seguiré compitiendo en Baltimore cada mes de mayo, así como en la Thoroughbred Series», señala Baffert.
Por su parte, el Maryland Jockey Club lanza un salvavidas para su prueba reina. Este miércoles anuncia la renovación de los derechos de transmisión con la cadena NBC hasta el año 2032, al tiempo que rompió con la tradición: la carrera se disputará ahora el tercer domingo del mes de mayo; es decir, tres semanas y un día después del Kentucky Derby. Esto significa que, por primera vez en un siglo, una prueba de la Triple Corona se celebrará en domingo.
Ante este panorama, la interrogante queda flotando en el ambiente: ¿asistimos realmente a la muerte de la Triple Corona del hipismo en Estados Unidos?