El calendario hípico venezolano conmemora hoy una de las fechas más excelsas de su rica historia. Hace exactamente 46 años, la pista del Hipódromo La Rinconada fue testigo de la consagración definitiva de Blondy, la extraordinaria corredora alazana que inscribió su nombre en letras de oro al transformarse en la tercera triplecoronada del hipismo nacional tras vencer de punta a punta en el Clásico General Joaquín Crespo.
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Bajo la magistral conducción del supercampeón Juan Vicente Tovar, la campeona del Stud Tempura ratificó su dominio absoluto sobre la generación nacida en 1977. La pupila del recordado entrenador Manuel Azpúrua Sosa no dejó margen a las dudas y completó la exigente trilogía para hembras con un galope que aún vive en la memoria colectiva de los aficionados al deporte de los reyes.
Una campaña con sello de inmortalidad: Triple Corona
Nacida y criada en las praderas del Haras Altamira, bajo la visión de Isaías Medina Serfaty y José María de Colubi, Blondy desafió de manera constante los pronósticos debido a su físico modesto. No obstante, su pequeña estatura jamás resultó un impedimento para imponer una clase y un corazón inquebrantables, virtudes que le permitieron someter no solo a las coetáneas de su sexo, sino también a los ejemplares maduros en las pruebas de aliento.
La hoja de servicios con la cual esta hija de Alsnath se despidió de las pistas de carreras es un reflejo de su consistencia y superioridad en la arena:
| Campaña de Blondy | Cifras Oficiales |
| Actuaciones totales | 22 salidas a la pista |
| Victorias | 18 triunfos |
| Segundos lugares | 1 presentación |
| Terceros lugares | 1 presentación |
| Fuera del marcador | Solo 2 carreras |
| Premios acumulados | Bs. 3.334.175 (Cifra récord para la época) |
Un legado inalterable en el tiempo
Cuatro décadas y media después de aquella hazaña, el recuerdo de la defensora de las sedas amarillas y negras del Stud Tempura permanece intacto. Su victoria en el Clásico General Joaquín Crespo representó la consolidación de un equipo profesional que marcó una época dorada en el turf venezolano, con la efectividad de Manuel Azpúrua en la preparación y la genialidad de Juan Vicente Tovar en los estribos.
Hoy, la nostalgia embarga a quienes tuvieron el privilegio de ver sus zancadas en el óvalo de Coche. Blondy demostró que, en el purasangre de carreras, la calidad, el coraje y la nobleza no se miden en la báscula ni se calculan por el peso del animal, sino que se manifiestan a través de una huella imborrable que el tiempo no puede borrar.
