Hace 20 años, un delantero de apenas 17 años recibió la oportunidad de aparecer por primera vez con el primer equipo del Aragua FC. Aquel 8 de octubre de 2006, ante Carabobo, comenzó una historia que llevaría a Rondón mucho más lejos de lo que probablemente imaginaba en aquel momento.
Dos décadas después, aquel joven que daba sus primeros pasos en el fútbol venezolano se convirtió en uno de los futbolistas más importantes que ha producido el país, con pasos por España, Rusia, Inglaterra, China, Argentina y México, además de una relación con la selección que lo llevó a convertirse en su máximo goleador histórico.
El niño de Catia que encontró su camino
Antes de los grandes estadios europeos, los reflectores y las camisetas de la Vinotinto, Rondón comenzó a jugar fútbol en Caracas.
Sus primeros pasos llegaron en el colegio San José de Calasanz, en Catia. Allí permaneció hasta los 15 años, antes de pasar al Deportivo Gulima, en San Antonio de los Altos. Su físico, potencia y capacidad para jugar como delantero comenzaron a llamar la atención y terminaron llevándolo al Aragua.
La oportunidad con el primer equipo llegó rápidamente. Con apenas 17 años, Rondón recibió la convocatoria de Rafael Santana y debutó ante Carabobo en el Torneo Apertura 2006. Entró al partido para disputar sus primeros minutos como profesional y comenzó así un camino que no tardaría demasiado en llevarlo fuera del país.
En Aragua también llegaron sus primeros goles. En abril de 2007 marcó por partida doble ante Caracas y, poco después, levantó la Copa Venezuela con el conjunto aragüeño.
España abrió la puerta de Europa
El siguiente capítulo llegó en 2008, cuando Las Palmas apostó por aquel delantero venezolano que todavía estaba construyendo su nombre.
En España, Rondón comenzó a competir en una categoría diferente y a desarrollar una faceta que se convertiría en una constante durante toda su carrera: adaptarse.
Después de dos temporadas en Las Palmas, llegó el salto al Málaga. En el conjunto andaluz encontró una plataforma para mostrar su capacidad goleadora en LaLiga y terminó convirtiéndose en una pieza importante del equipo.
Su etapa en España también dejó uno de los momentos más importantes de su carrera europea: el Málaga consiguió clasificarse por primera vez para la Champions League, mientras Rondón continuaba ganando protagonismo entre los delanteros venezolanos que competían en el extranjero.
Rusia, títulos y una nueva dimensión
En 2012, el venezolano cambió España por Rusia para vestir la camiseta del Rubin Kazan.
Allí comenzó otra etapa fundamental. Sus goles lo llevaron posteriormente al Zenit de San Petersburgo, club con el que conquistó la Premier League rusa en la temporada 2014-15 y la Supercopa de Rusia. Rondón ya no era solamente aquel delantero venezolano que había salido del Aragua: empezaba a consolidarse como un atacante reconocido en Europa.
Inglaterra puso a prueba al delantero
La Premier League representó otro desafío.
West Bromwich Albion se convirtió en su casa a partir de 2015 y allí Rondón se ganó un lugar entre los delanteros habituales de una de las ligas más competitivas del mundo.
Después llegaron Newcastle United, donde jugó cedido durante la temporada 2018-19, y posteriormente Everton. En Inglaterra dejó una de las etapas más prolongadas de su carrera y demostró nuevamente una característica que lo acompañó desde sus primeros años: su capacidad para competir en distintos estilos y escenarios.
China, Rusia y el regreso a América
La carrera de Rondón continuó por distintos caminos.
Pasó por el fútbol chino con Dalian Professional, tuvo una cesión al CSKA Moscú y posteriormente regresó a Inglaterra con Everton. En 2023 apareció una nueva oportunidad en Sudamérica cuando River Plate apostó por su experiencia.
En Argentina consiguió otro título de liga y sumó una nueva experiencia a una trayectoria que ya atravesaba varias generaciones de futbolistas venezolanos.
Pachuca y otra página en la historia
En 2024, Rondón llegó al Pachuca y volvió a demostrar que todavía tenía capítulos importantes por escribir.
Con el conjunto mexicano conquistó la Concacaf Champions Cup y terminó como máximo goleador de aquella edición. Más tarde tuvo una cesión al Real Oviedo, antes de regresar al Pachuca.
A sus 37 años, el delantero continúa vinculado al fútbol profesional y mantiene vigente una carrera que ya atraviesa las dos décadas, llegando ya a consolidarse como el sexto máximo anotador de los Tuzos con 50 tantos.
La Vinotinto: donde su nombre se volvió historia
Pero si hay una camiseta que explica buena parte de la importancia de Rondón, es la de Venezuela.
Su historia con la selección comenzó en las categorías juveniles y rápidamente dio el salto al equipo absoluto. Con la Vinotinto disputó Mundiales juveniles, Copas América y eliminatorias mundialistas, además de convertirse en uno de los referentes ofensivos de la selección durante varias generaciones.
En la Copa América de 2011 fue parte del equipo que consiguió el mejor resultado de Venezuela en la historia del torneo hasta entonces: el cuarto lugar.
Con el paso de los años, los goles fueron acumulándose hasta convertirlo en el máximo goleador histórico de la selección venezolana. Las cifras actuales lo colocan por encima de cualquier otro futbolista que haya vestido la camiseta nacional.
Y hay algo particularmente significativo en esa historia: Rondón no llegó a ese registro desde un solo ciclo exitoso. Lo construyó durante casi dos décadas de presencia internacional con Venezuela.
Dos décadas después el legado permanece
Desde aquel debut con Aragua hasta los grandes escenarios de Europa y América, el recorrido de Salomón Rondón cuenta también una parte de la evolución del fútbol venezolano.
El muchacho que comenzó jugando en las calles y escuelas de Caracas terminó marcando una época y siendo actualmente el máximo anotador de la selección. Jugó en algunas de las ligas más importantes del mundo, levantó títulos, disputó competiciones internacionales y convirtió su nombre en una referencia permanente de la Vinotinto.
Veinte años después de aquel primer partido, Rondón todavía tiene un lugar reservado en la historia.
No solo por los goles, también por todo lo que tuvo que recorrer para conseguirlos.
