Con la mirada puesta en el futuro y el objetivo de revalorizar el mayor torneo de selecciones del continente, la CONMEBOL ha iniciado los trabajos de planificación estratégica para la próxima edición de la Copa América, prevista para el año 2028.
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Aunque Estados Unidos surge como un candidato sólido tras el éxito reciente, la entidad rectora del fútbol sudamericano evalúa diversas alternativas geográficas para garantizar el máximo impacto del evento.
Esta planificación responde a una visión integral iniciada en 2024, año en el que se sincronizó el calendario de la Copa América con la Eurocopa. Este reordenamiento busca disminuir la saturación del calendario futbolístico global y mitigar el desgaste físico de los futbolistas de élite.
Prestigio y valor comercial
La historia reciente del torneo, marcada por el histórico bicampeonato de Argentina y la inolvidable edición Centenario, ha puesto de manifiesto la necesidad de estabilizar la periodicidad del evento.
Tras años de excepciones, como la edición de 2016, la ajustada versión de 2021 por la pandemia y la de 2024, la CONMEBOL apuesta por un ciclo que restaure la relevancia histórica del trofeo.
El propósito final es que cada Copa América vuelva a ser percibida como un gran acontecimiento continental que capte la atención mundial, aumentando su prestigio deportivo y su valor comercial en el mercado global.
La hoja de ruta para 2028 se enfoca en devolverle al certamen la solidez que merece, consolidando su posición como un pilar fundamental en el calendario internacional de fútbol.