El Real Madrid sufrió un revés que podría ser definitivo en sus aspiraciones de lograr el título de LaLiga. En una tarde marcada por el regreso de Kylian Mbappé a la titularidad, el equipo de Álvaro Arbeloa no pudo descifrar el planteamiento de Martín Demichelis y terminó claudicando ante un Mallorca que con orden, respira fuera de la zona de descenso.
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Leo Román frena a Mbappé
El encuentro comenzó con un Real Madrid volcado por la banda izquierda, donde Kylian Mbappé regresaba al once tras mes y medio de ausencia. El astro francés fue una pesadilla constante para Pablo Maffeo durante los primeros compases, generando dos ocasiones clarísimas de gol.
Sin embargo, se topó con la figura de Leo Román, quien con una estirada providencial y una mano salvadora a media altura, mantuvo el arco local en cero y frustró el efecto inmediato del "7" madridista.
El Mallorca avisó mediante la conexión Muriqi-Luvumbo. Tras un error de Rüdiger que Manu Morlanes no supo capitalizar de cabeza, llegó el primer zarpazo local. Una transición orquestada por Darder terminó en las botas de Morlanes, quien tras un control exquisito batió a Lunin para adelantar a los suyos y desatar la euforia en Son Moix antes del descanso.
Muriqi hunde al Real Madrid
En la reanudación, Arbeloa quemó naves dando entrada a sus pesos pesados: Vinícius, Bellingham y un Eder Militao que reaparecía tras cuatro meses de lesión. El movimiento táctico desplazó a Mbappé al centro, restándole incidencia en el juego, mientras que un Vinícius impreciso no lograba desbordar el muro defensivo que Demichelis reconstruyó con un sólido 4-4-2.
Cuando el partido agonizaba, el Real Madrid pareció rescatar un punto gracias a la épica. Un córner botado por Alexander-Arnold en el minuto 87 fue rematado de forma imperial por Militao, poniendo el 1-1 provisional. Sin embargo, el destino guardaba un giro final.
En el minuto 91, tras una asistencia de Mateo Joseph, Vedat Muriqi apareció para batir a Lunin y sellar un 2-1 histórico. El "Pirata", resarcido tras su decepción mundialista con Kosovo, devolvió al Mallorca a la superficie con 31 puntos, dejando al Real Madrid a expensas de lo que haga el Barcelona en el Metropolitano, donde la distancia podría ampliarse a siete puntos.
