La cuenta regresiva para la Copa Mundial de Beisbol Sub-23 WBSC 2026 entra en su recta final. Del 6 al 15 de noviembre, Nicaragua recibe a las 12 selecciones clasificadas para una nueva edición del torneo, que reúne a jóvenes talentos con la misión de conquistar la corona internacional.
Venezuela forma parte del grupo B y afronta el compromiso con un antecedente que alimenta sus aspiraciones: conquistó el campeonato en 2021. La novena criolla, que ocupó el quinto lugar en la edición de 2024, regresa con Néstor Corredor al mando y el objetivo de dar un nuevo paso en la competición.
Japón marca el ritmo del torneo
La selección japonesa llega como una de las principales referencias históricas del campeonato. El conjunto asiático conquistó los títulos de 2016, 2022 y 2024, una trayectoria que lo convierte en el equipo con más campeonatos dentro de esta categoría.
Para la edición de 2026, Masanori Sugiura toma las riendas del combinado, en sustitución de Tomoyasu Kawaguchi. El nuevo dirigente, con experiencia en tres Juegos Olímpicos, contará con prospectos del béisbol corporativo japonés para intentar prolongar el dominio de su país.
Japón ocupa el primer puesto del ranking mundial de beisbol, seguido por Chinese Taipei, mientras que Corea aparece en la cuarta posición. Las tres selecciones asiáticas figuran entre los equipos con mayor recorrido en el certamen.
Venezuela, con el recuerdo del título de 2021
El combinado venezolano suma seis participaciones en la Copa Mundial Sub-23, el mismo número que Chinese Taipei y Corea. Su mayor conquista llegó en 2021, cuando se quedó con el campeonato mundial.
En 2024, Venezuela terminó en la quinta posición y ahora vuelve a la escena internacional con Néstor Corredor como mánager. El técnico, antiguo receptor de ligas menores y actual coordinador de campo de los Milwaukee Brewers, asume el desafío después de que el país consiguiera su clasificación en el torneo de las Américas disputado en Lima, Perú.
La selección criolla integra el grupo B junto a Cuba, Gran Bretaña, Japón, Corea y Sudáfrica. En esa zona también compiten equipos con experiencia en instancias decisivas, como Japón y Corea, subcampeón en 2022.
Nicaragua vuelve a recibir una Copa Mundial
La competición también representa un acontecimiento especial para el país anfitrión. Nicaragua vuelve a organizar una Copa Mundial de la WBSC después de más de tres décadas, en una nación con una larga tradición dentro del beisbol internacional.
Los encuentros se disputarán en tres escenarios: el Estadio Nacional Soberanía, en Managua, el Estadio Roberto Clemente, en Masaya; y el Estadio Rigoberto López Pérez, en León.
El conjunto nicaragüense afronta el torneo con el respaldo de su medalla de bronce en 2024. Aníbal Vega, quien dirigió al equipo en aquella edición, repite como mánager y ya designó a Melvin Hernández para abrir el encuentro inaugural ante Australia.
Los 12 aspirantes y sus antecedentes
El grupo A reúne a Australia, Chequia, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico y Chinese Taipei. Panamá, que ocupa el noveno lugar del ranking mundial, vuelve a la competición con el recuerdo del subcampeonato de 2016, mientras que Puerto Rico llega después de alcanzar la final en 2024.
Australia, por su parte, registra un tercer lugar como mejor resultado, conseguido en 2016. Chequia regresa después de ausentarse en la última edición y cuenta con Petr Cech como dirigente. Nicaragua buscará aprovechar la localía para repetir o superar su actuación anterior, mientras que Chinese Taipei intentará trasladar su segundo puesto del ranking mundial al terreno de juego.
El grupo B presenta una combinación de campeones, aspirantes y selecciones que buscan avanzar en el panorama internacional. Además de Venezuela y Japón, Cuba vuelve con Guillermo Carmona como mánager, Gran Bretaña apuesta por Jonathon Cramman después de conquistar el Campeonato Europeo Sub-23 de 2025, Corea mantiene a Yeon-soo Lee y Sudáfrica contará con Clive Pretorius.
Una sexta edición con cuentas pendientes
La Copa Mundial Sub-23 nació en 2014 bajo la categoría Sub-21 y adoptó su formato actual en 2016. Desde entonces, el torneo se convirtió en una vitrina para jugadores que buscan dar el salto hacia niveles superiores del beisbol.
Con Japón en busca de otro campeonato y Venezuela dispuesta a recuperar el lugar que alcanzó en 2021, Nicaragua se prepara para diez días de competencia. La cita reunirá a 12 selecciones con distintos recorridos, pero con una misma meta: levantar el trofeo mundial el próximo 15 de noviembre.