Jurickson Profar no llegó a Tiburones de La Guaira por una decisión improvisada. El veterano jardinero curazoleño reconoció que vestir la camiseta de un equipo de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional era un deseo que lo acompañaba desde la infancia, cuando seguía la pelota criolla desde Curazao.
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“Desde niño veía los juegos de nuestra pelota en Curazao y siempre quise jugar aquí”, confesó Profar en una entrevista para Meridiano. Sus palabras resumen una conexión con Venezuela que va más allá del beisbol: una admiración temprana por los partidos de Navegantes del Magallanes y Leones del Caracas, transmitidos por Venevisión en su país natal.
“Yo siempre discutía con él porque yo veía muchos juegos aquí desde niño, de Magallanes y Caracas”, recordó el pelotero, refiriéndose a las conversaciones con Ronald Acuña Jr. Para un jugador formado entre Curazao y las Grandes Ligas, la posibilidad de vivir la intensidad del beisbol invernal venezolano representaba algo especial.
“Ronald siempre me decía que para venir para acá, para La Guaira, a jugar. Yo siempre discutía con él”, contó Profar. La insistencia de Acuña no fue un simple consejo de compañero: fue una invitación a conocer de cerca una liga que el propio jardinero venezolano defiende con orgullo.
Una elección personal, no una casualidad
El curazoleño aclaró que este año tuvo la oportunidad de escoger dónde jugar y no dudó. Tras tres campañas en la Liga Dominicana, decidió que era el momento de cumplir el pendiente que arrastraba desde pequeño.
“Este año teniendo la oportunidad de escoger donde quiero jugar, obviamente escogí para acá porque desde niño quería jugar aquí”, afirmó. Su llegada a los escualos no solo responde a una necesidad deportiva del equipo, sino también a una motivación emocional difícil de igualar.