Maikel García cerró la puerta a su regreso con Tiburones de La Guaira y dejó claro que solo volvería a la LVBP si la organización lo cambia a otro equipo. El infielder de los Reales de Kansas City afirmó que su relación con el propietario Wuilmer Ruperti está fracturada tras unas palabras que, según él, lo faltaron al respeto en público.
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Una decisión que duele
La declaración de García no llegó como un simple anuncio. Llegó como el cierre de un conflicto que venía creciendo desde hace meses y que ahora parece haber alcanzado un punto sin retorno.
El criollo aseguró que tenía la intención de vestir la camiseta escuala en la campaña 2026-2027, no por los directivos, sino por los aficionados guaireños que perdieron la vida y mantenían un vínculo especial con la divisa. Sin embargo, dijo que el clima se deterioró después de que Ruperti posteara comentarios negativos en contra de Maikel en las redes.
Un conflicto que venía de lejos
La tensión entre García y Ruperti no es nueva. Durante el año se produjeron cruces públicos, pedidos de traspaso y respuestas firmes desde la directiva, que había mantenido que el infielder no estaba disponible en el mercado de cambios.
Ahora, con la palabra “no” pronunciada de manera directa, el escenario cambió. García no solo descartó jugar con Tiburones; también estableció una condición concreta: una transacción hacia cualquier equipo que presente la mejor oferta por sus servicios.
La pelota ahora está en la cancha de La Guaira. La organización puede mantener su postura y conservar al jugador, o escuchar ofertas y abrir una salida que beneficie tanto al equipo como al pelotero.