La larga espera ha terminado para la Gran Manzana. Los New York Knicks se han coronado campeones de la NBA, desatando la locura en todo el mundo del baloncesto. Sin embargo, más allá de la gloria del trofeo Larry O'Brien, este título pasará a la historia por una de las estadísticas más insólitas y un récord de resiliencia que no se veía en más de medio siglo.
De acuerdo con un reporte exclusivo de @ESPNInsights, el equipo neoyorquino logró consagrarse en la cima del baloncesto mundial habiendo liderado apenas el 23.6% del tiempo total en estas Finales de la NBA.
H2: El porcentaje más bajo para un campeón en 55 años
Ganar un campeonato de la NBA usualmente requiere dominar los partidos de principio a fin, pero los Knicks de esta temporada desafiaron toda lógica matemática. El dato de que solo estuvieron al frente en el marcador durante menos de una cuarta parte de la serie representa el porcentaje más bajo para un equipo campeón desde 1971, cuando los Milwaukee Bucks ganaron el campeonato.
Este número refleja una capacidad de supervivencia al alcance de muy pocos equipos en la historia del deporte. Los dirigidos por su cuerpo técnico demostraron que no importa cómo se empieza, ni cuánto tiempo pases abajo en el marcador, sino saber golpear en el momento justo.
Para entender cómo un equipo es capaz de coronarse liderando tan poco tiempo, hay que analizar su rendimiento en los minutos finales (el llamado clutch time). Los Knicks se convirtieron en maestros de la ejecución bajo presión:
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Defensa asfixiante en el cuarto periodo: Cuando los partidos entraban en los últimos cinco minutos, la defensa de Nueva York fue capaz de secar por completo las ofensivas rivales.
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Canastas de época: Las estrellas del equipo asumieron la responsabilidad, anotando tiros imposibles cuando el reloj apretaba.
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Fortaleza mental: Lejos de caer en la frustración tras ir perdiendo la mayor parte de los encuentros, el equipo se mantuvo a una distancia remontable para dar el zarpazo en las posesiones definitivas.
