Tras hacer vibrar al público con el primero de sus conciertos en el Barclays Center de Brooklyn, Nueva York, Shakira volvió a convertirse en tendencia, pero esta vez no fue únicamente por su espectáculo sobre el escenario.
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La cantante colombiana protagonizó un llamativo encuentro en el camerino con los reconocidos basquetbolistas Serge Ibaka y Mamadou N'Diaye, además de Oumarou Idrissa, fundador de la organización humanitaria Afrikicks.
Shakira rodeada de estrellas
La fotografía llamó inmediatamente la atención de sus seguidores por el enorme contraste de estaturas. Con sus 1,57 metros de altura, Shakira apenas alcanzaba el pecho de ambos jugadores, quienes superan los dos metros.
Sin embargo, lejos de pasar desapercibida, la intérprete de “TQG” apareció sonriente, segura y disfrutando del momento, demostrando una vez más el carisma que la ha convertido en una de las artistas latinas más influyentes del mundo.
Brooklyn fue una nueva parada triunfal
El encuentro ocurrió después del primero de los conciertos que la barranquillera ofreció en el Barclays Center como parte de la etapa estadounidense de “Las Mujeres Ya No Lloran World Tour”, una gira que continúa agotando entradas en las principales ciudades del país.
El espectáculo volvió a reunir a miles de fanáticos que corearon éxitos como “La Tortura”, “Monotonía”, “Te Felicito”, “Antología”, “Inevitable” y “BZRP Music Sessions #53”, en un recorrido por las distintas etapas de la carrera de la artista.
La producción mantiene el formato que ha caracterizado la gira con una puesta en escena de gran formato, efectos visuales de última generación, múltiples cambios de vestuario y una conexión constante con el público.
El gran momento que vive Shakira llega apenas días después de haber protagonizado el espectáculo del medio tiempo de la final del Mundial de Fútbol 2026, un evento seguido por millones de espectadores alrededor del planeta.
Su presentación volvió a confirmar el estrecho vínculo que mantiene con el fútbol desde que interpretó “Waka Waka (This Time for Africa)” durante la Copa Mundial de 2010, una canción que sigue siendo uno de los himnos deportivos más reconocidos de las últimas décadas.