El dominicano Junior Caminero ha sido una pieza inamovible para los Rays de Tampa Bay en la tercera base. Fiel a su estilo, no permitió que un reciente golpe en el dedo meñique le impidiera jugar la doble cartelera del viernes en el Fenway Park.
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Días antes, durante el Juego de Estrellas en Filadelfia, el jugador encendió las alarmas de su equipo. La estrella de 23 años tuvo que abandonar el encuentro tras recibir un fuerte pelotazo a 97.6 mph del lanzador derecho Riley O’Brien.
De regreso al diamante
Afortunadamente, las radiografías descartaron una lesión grave, trayendo paz tanto a los fanáticos como a la directiva de Tampa Bay. "Todo está bien, solo me he sentido un poco adolorido estos dos días", confesó el pelotero quisqueyano tras el incidente.
Con el alta médica, Caminero saltó al terreno como tercero en el orden para el primer duelo contra los Medias Rojas. Lejos de tomarse un descanso preventivo, también formó parte de la alineación titular para el segundo compromiso de la exigente jornada.
En el primer juego, aunque los Rays cayeron 10-0, el dominicano conectó la bola con contundencia para disipar cualquier duda sobre su mano. Logró el primer imparable de su equipo con un potente sencillo a 105.8 mph hacia el jardín izquierdo en el cuarto episodio.
Previo a esta serie en Boston, Caminero le aseguró al mánager Kevin Cash que estaba listo para afrontar el calendario. El equipo tiene previsto disputar ocho juegos en siete días, y el dominicano espera estar presente en cada uno de ellos.
La angustia del equipo
Cuando ocurrió el pelotazo en el Clásico de Mitad de Temporada, Kevin Cash sintió la misma preocupación que los aficionados. Rápidamente se comunicó con el personal en el estadio y realizó una videollamada con el jugador para confirmar su estado físico.
"Al verlo actuar en la llamada, supe que estaría bien", comentó el piloto de los Rays con evidente alivio. Sin embargo, para su compañero y cerrador Bryan Baker, la tranquilidad tardó un poco más en llegar aquella noche.
Baker pasó las últimas entradas del Juego de Estrellas en el bullpen, temiendo lo peor sobre la salud de su compañero. "Estuve en pánico por horas; enterarme de que estaba bien fue el mayor alivio de la semana", relató el relevista de Tampa Bay.
Una experiencia inolvidable
El dominicano es el único bateador de los Rays que participó en los primeros 94 juegos antes de la pausa de mitad de campaña. "Si me mantengo saludable, puedo jugar, y entonces pasan cosas buenas", reflexionó el talentoso tercera base.
A pesar del golpe y de una rápida eliminación en el Festival de Jonrones, valoró enormemente su experiencia en Filadelfia. Disfrutó la pasión del público e interactuó en el vestuario con grandes leyendas del béisbol, como Mike Trout y Justin Verlander.
A Verlander, quien debutó en las Mayores cuando Caminero apenas tenía dos años, le confesó su profunda admiración. "De niño te seguía, y hoy estamos jugando juntos en el Juego de Estrellas", le compartió emocionado el joven dominicano.