José Ramírez, el estelar tercera base de los Cleveland Guardians, muestra un avance sólido y constante tras su reciente cirugía de mano. El dominicano está a punto de dar un paso crucial en su rehabilitación, ya que pronto retomará las prácticas de bateo regulares.
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Cabe recordar que el siete veces All-Star se encuentra fuera de acción desde el 16 de junio, cuando le extirparon un fragmento del hueso ganchoso. Esta lesión en su mano izquierda se originó tres días antes, tras realizar un fuerte swing durante un compromiso frente a los Detroit Tigers.
Cronograma y proyecciones de regreso
Chris Antonetti, presidente de operaciones de béisbol de Cleveland, confirmó que Ramírez ya está practicando su swing utilizando un soporte. Además, el directivo indicó que el jugador debería comenzar a enfrentar lanzamientos por encima del hombro en el transcurso de los próximos días.
El cronograma de recuperación inicial, estipulado entre cinco y siete semanas, se mantiene sin cambios ni retrasos imprevistos. La organización espera que el antesalista regrese a la alineación a finales de este mes, justo después de la pausa del Juego de Estrellas.
Hay un antecedente que invita al optimismo dentro de la franquicia. Cuando el ambidiestro se sometió a este mismo procedimiento quirúrgico en la mano derecha durante la campaña de 2019, logró regresar al terreno de juego en apenas 30 días.
Superando los controles de salud
Pese a las buenas noticias, Antonetti fue cauteloso y recalcó que el jugador de 33 años todavía tiene varios retos físicos por superar. El ejecutivo explicó que la posibilidad de un regreso anticipado dependerá de la cicatrización, la ausencia de dolor y su adaptación física.
Afortunadamente, la gerencia destacó que "Hosey" ha cumplido e incluso superado cada punto de control médico evaluado hasta la fecha. Aunque en Cleveland esperan que el proceso sea corto, prefieren llevar las cosas día a día para asegurar que cumpla con todas las actividades pendientes.
La huella ofensiva en la temporada actual
La ausencia de Ramírez es sensible, ya que antes de ingresar a la lista de lesionados estaba demostrando su habitual versatilidad en el diamante. Si bien su promedio de bateo se ubicaba en .239, ya había logrado despachar 10 cuadrangulares y remolcar 33 carreras para el equipo.
Además de su poder, su agresividad en las almohadillas estaba intacta: lideraba la Liga Americana con 24 bases robadas al momento de lastimarse. Recuperar a una figura de su calibre, dueño de un promedio vitalicio de .278, será fundamental para las aspiraciones ofensivas de los Guardians.