Con la fecha límite de cambios al acecho, Freddy Peralta se sinceró sobre su inestable situación. El abridor dominicano admitió que su reciente salida frente a los Dodgers pudo ser la última vistiendo el uniforme de los Mets de Nueva York.
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Autocrítica y decepción
En sus declaraciones tras la victoria dominical, Peralta no ocultó su frustración personal. "Sé que probablemente sea mi último juego aquí", confesó el lanzador al periodista Jorge Castillo de la cadena ESPN.
Mostrando gran madurez, el serpentinero de 30 años asumió toda la responsabilidad de su desempeño. "Estoy agradecido con la organización, pero sé que hasta ahora los he decepcionado; no he hecho mi trabajo", afirmó con dureza.
Los números respaldan su descontento, pues atraviesa una temporada sumamente difícil para un dos veces All-Star. El derecho registra una elevada efectividad de 4.99, permitiendo que los rivales le bateen para un promedio de .264.
Un cambio que no rindió frutos
La llegada de Peralta a la Gran Manzana generó enormes expectativas entre la afición neoyorquina. Fue adquirido desde los Cerveceros de Milwaukee junto a Tobias Myers, a cambio de dos valiosos prospectos de la franquicia.
La gerencia esperaba que el dominicano liderara una rotación abridora que se proyectaba como el punto fuerte del equipo. Sin embargo, los resultados colectivos e individuales han estado muy por debajo del nivel esperado.
"En general, no hemos cumplido con las expectativas, especialmente en lo que a mí respecta", reconoció el lanzador de forma honesta, asumiendo su cuota de culpa en el mediocre andar del equipo.
Confianza de cara al futuro
Lejos de rendirse ante los malos resultados, el veterano dejó claro que su mentalidad ganadora sigue intacta. "Nací para ganar, no para perder. Sigo creyendo en mí mismo y sé que puedo hacerlo mucho mejor", aseguró.
Peralta enfatizó que todavía tiene mucho talento por demostrar en el montículo. "Sé que puedo cambiar esta situación porque aún hay tiempo para mejorar", puntualizó con evidente determinación.
Tranquilidad ante el mercado
El estatus de Peralta como inminente agente libre lo vuelve una pieza muy atractiva de alquiler. Su salario asequible y experiencia previa lo perfilan como el candidato ideal para equipos contendientes que busquen reforzar su pitcheo.
Pese a la alta probabilidad de ser traspasado antes del 3 de agosto, él mantiene la calma frente a los rumores. "Entiendo la parte comercial y cómo funciona este negocio, pero es algo que no puedo controlar", explicó.
Para finalizar, el dominicano aseguró que su enfoque seguirá estando netamente en el terreno de juego. "Solo me queda esperar, volver al estadio en los próximos días y dar lo mejor de mí", concluyó.