La intimidad de los Mets de Nueva York vuelve a quedar expuesta tras las declaraciones de Eric Chávez, excoach de bateo del equipo. El otrora integrante del staff técnico disparó críticas contundentes sobre el funcionamiento del clubhouse durante la temporada 2025, señalando una severa falta de autoridad desde la cúpula directiva.
NOTAS RELACIONADAS
La rutina de Soto lejos del dugout
Según el relato de Chávez, durante gran parte de la campaña pasada, Juan Soto evitaba el contacto con el resto del plantel en los descansos. Mientras sus compañeros permanecían en el dugout, el jardinero se retiraba a una jaula de bateo privada. Chávez fue tajante al describir la situación: "Esto es una falta de liderazgo y responsabilidad desde la cima hacia abajo. Un asistente de GM se sentaría allí con él".
Para el exentrenador, este trato preferencial no es un detalle menor, sino una fractura en la cultura de trabajo. Chávez afirmó haber confrontado a la gerencia, señalando: "Lo mencioné a David Stearns, porque este es un problema enorme ya que los jugadores más jóvenes lo están viendo y ustedes lo están permitiendo".
La respuesta de la oficina principal
El descontento fue trasladado directamente a David Stearns, presidente de operaciones de beisbol. La postura de la oficina principal ante las quejas de Chávez fue cortante. Según el testimonio, Stearns respondió con frialdad: "Esos tipos necesitan darse cuenta de que no son Juan Soto". Además, el directivo justificó su visión al añadir: "Si te diriges al mejor jugador del equipo, nadie más tiene excusa para hacer cualquier otra cosa".
La visión de Chávez sobre la gestión deportiva
Chávez, quien fue despedido tras la purga del staff al terminar la temporada 2025, extendió sus críticas a la labor general de Stearns. El exentrenador cuestionó la construcción del equipo, asegurando que "no se hicieron los movimientos correctos". Según su análisis, los Mets necesitaban con urgencia "uno o dos abridores más y algunos brazos para el bullpen".
Finalmente, Chávez puso en duda la efectividad del ejecutivo, argumentando que, a pesar de su reputación en Milwaukee, Stearns "no logró realmente nada" en Nueva York.