El legado coleccionable de Michael Jordan alcanzó una nueva cima histórica tras la venta privada de una de sus camisetas de visitante de las Finales de la NBA de 1998 por la astronómica cifra de 14 millones de dólares.
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La pieza, autografiada y vestida por 'MJ' en el segundo partido de aquella mítica serie, fue adquirida por un inversionista de Miami en lo que la casa de subastas definió como la transacción más cara jamás realizada para una prenda en la historia del baloncesto.
Un tesoro de 'The Last Dance'
La prenda corresponde al uniforme rojo que el legendario número 23 utilizó el 5 de junio de 1998, cuando lideró la victoria de los Chicago Bulls sobre el Utah Jazz para igualar la serie. Aquella temporada culminaría con el sexto y último anillo de Jordan, una hazaña inmortalizada años más tarde en la famosa docuserie The Last Dance, lo que incrementó el valor emocional y financiero de cada reliquia de esa campaña.
Un activo a la altura del gran arte
David Hunt, presidente de la firma Hunt Auctions, destacó que el fenómeno alrededor de Jordan ha trascendido el ámbito deportivo tradicional para consolidarse como un activo de inversión de lujo, comparable con las obras de arte más exclusivas del mundo. La cifra de 14 millones solo se sitúa por detrás del récord absoluto en indumentaria deportiva: la camiseta de Babe Ruth de 1932, vendida en 2024 por 24,12 millones de dólares.
El desorbitado mercado de 1998
Esta transacción se suma a una racha impresionante de subastas millonarias vinculadas a la última danza del astro estadounidense. Con este acuerdo, ya son tres las camisetas de las Finales de 1998 que superan la barrera de los 10 millones de dólares, además del par de zapatillas Air Jordan del mismo partido vendidas en 2023 por 2,2 millones de dólares.
Procedencia impecable para un comprador exclusivo
El nuevo propietario, el empresario Ron Firman, expresó su entusiasmo por sumar la pieza a su colección personal tras una negociación directa. Según precisó la casa de subastas, la joya textil fue obtenida originalmente directamente de los Bulls en 2003 y conservó una estricta cadena de custodia, habiendo cambiado de manos una sola vez antes de romper este nuevo récord mundial.
