Alexander Zverev firmó un estreno tan épico como exigente en la pista dura bajo techo del Erste Bank Open en Viena. El número dos del ranking ATP y primer cabeza de serie del torneo austríaco tuvo que emplearse al máximo de sus capacidades para superar una durísima prueba de tres horas y cinco minutos frente a la joven promesa española Martín Landaluce, inclinando la balanza con parciales de 7-5, 3-6 y 7-6 (11).
El encuentro se convirtió en un choque de alta tensión táctica y física. Tras llevarse el primer parcial gracias a un quiebre determinante en el duodécimo juego, Sascha vio cómo el madrileño de 20 años tomaba el control del segundo set apoyado en un servicio agresivo y un juego valiente desde el fondo de la cancha.
Un tiebreak para el infarto
El tercer set mantuvo una paridad absoluta hasta llegar al desempate decisivo. Allí, Landaluce puso contra las cuerdas al germano al disponer de hasta cuatro oportunidades de partido (6-5, 8-7, 9-8 y 10-9). No obstante, la jerarquía y temple de Zverev salieron a relucir en los momentos de mayor presión, salvando cada bola de partido hasta sellar la victoria en su quinta oportunidad cuando un tiro de derecha de su rival se marchó desviado.
Con esta trabajada victoria, Zverev mantiene intactas sus aspiraciones en la recta final de la temporada y aguarda en la ronda de los 16 mejores por el vencedor del duelo entre el neerlandés Tallon Griekspoor y el estadounidense Brandon Nakashima.