El regreso de Novak Djokovic a la pista dura de Basilea no estuvo exento de drama ni de exigencia física. Quince años después de su última aparición en el torneo suizo, la leyenda serbia tuvo que emplearse a fondo y sufrir para superar su debut frente a un combativo Ugo Humbert, quien puso contra las cuerdas al exnúmero uno del mundo desde los primeros compases.
El zurdo francés saltó a la cancha con un tenis agresivo y un servicio dominante, logrando adueñarse de la primera manga por 4-6 y encendiendo las alarmas en el banquillo del balcánico.
Una remontada cimentada en la jerarquía
Lejos de amedrentarse, Djokovic ajustó la devolución, elevó el porcentaje de primeros saques y comenzó a adueñarse de los intercambios desde la línea de fondo, encontrando los caminos para quebrantar la resistencia del francés:
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Reacción en el segundo set: Con un quiebre oportuno y un tenis de alta precisión, Djokovic igualó las acciones al adjudicarse el parcial por 6-3.
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Cierre de autoridad: En el set decisivo, la experiencia del serbio marcó la diferencia en los puntos de mayor presión para cerrar el encuentro por 6-4 tras dos horas y media de una batalla de alto nivel.
Struff aguarda en octavos de final
Esta victoria no solo representa un regreso ganador para Djokovic en suelo suizo, sino que refuerza su capacidad de respuesta en escenarios adversos y partidos de largo aliento.
Sin demasiado tiempo para el descanso, el tenista serbio ya pone la mirada en su siguiente desafío: los octavos de final, donde se medirá ante el potente sacador alemán Jan-Lennard Struff, en un cruce que promete máxima intensidad sobre la superficie rápida.