Sin duda alguna, esta edición del Juego de Estrellas quedará en los libros históricos de las Grandes Ligas porque fue una de las que contó con innovaciones realmente llamativas y donde el poderoso Kyle Schwarber se encargó de definir las cosas justamente con su fuerza.
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Luego de igualar 6-6 en los nueve episodios reglamentarios en el Truist Park, estadio donde algunos fanáticos abuchearon a Schwarber por no ser muy querido en Atlanta, la Liga Americana y la Liga Nacional decidieron el ganador con un mini Derby de Cuadrangulares por primera vez desde que esté evento se está llevando a cabo.
Kyle Schwarber se luce con su poder:
El mini Derby consistía en un enfrentamiento entre seis bateadores, tres de la Liga Americana y la misma cifra (3) de la Nacional, siendo Schwarber uno de los escogidos por el viejo circuito. Cada bateador tenía tres oportunidades de sacarla.
Después de irse de 2-0, con boleto en sus tres apariciones al plato durante el encuentro, este slugger preparó lo mejor, para el final y en el desempate sacó tres pelotas con los tres swings que hizo.
Esos tres batazos kilométricos, fueron suficientes, para darle la victoria 3-4 a la Nacional en esta ronda de desempate, siendo el único toletero que la botó del parque en sus tres swings y eso le sirvió, para adjudicarse el reconocimiento Ted Williams como Jugador Más Valioso del All Star Game 2025.