El receptor de los Kansas City Chiefs, Rashee Rice, se declaró formalmente en bancarrota al afrontar deudas que alcanzan los 3,5 millones de dólares, acumuladas principalmente por demandas civiles tras su accidente automovilístico en Texas y acusaciones de agresión.
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Un balance financiero en números rojos
La solicitud presentada ante los tribunales de Texas detalla que el jugador de 26 años apenas cuenta con 677.054 dólares en activos personales, de los cuales 421.825 corresponden a pagos diferidos.
Esta crisis financiera estalla durante el último año de su contrato de novato con los Chiefs, donde percibe un salario base de 1,6 millones de dólares para la temporada 2026.
Demandas millonarias y acuerdos por el accidente
El mayor acreedor del receptor exige un pago de 979.837 dólares derivado del acuerdo tras el choque multitudinario provocado por carreras ilegales en Dallas en 2024, suceso que le costó una suspensión de seis juegos en la NFL.
Adicionalmente, Rice combate en los tribunales otros 700.000 dólares reclamados por víctimas del accidente y una demanda de 200.000 dólares presentada por su exnovia por presuntas agresiones, aunque por este último caso no recibió sanción de la liga.
Antecedentes penales y violaciones de libertad condicional
Los problemas legales de Rice incluyen una condena previa a 30 días de prisión y cinco años de libertad condicional tras declararse culpable de delitos graves por colisión con lesiones y carreras ilegales.
A esa pena se sumaron otros 30 días de cárcel cumplidos recientemente tras violar los términos de su libertad condicional al dar positivo por consumo de marihuana en un control de rutina.
Presente deportivo tras la tormenta
En el plano estrictamente deportivo, el egresado de SMU intenta mantener el ritmo sobre el emparrillado registrando 20 recepciones para 243 yardas y dos anotaciones en la presente campaña.
Estas cifras distan del impacto que generó en su año de debut en 2023, cuando acumuló 938 yardas y siete touchdowns para convertirse en pieza clave del título de Super Bowl conseguido por Kansas City.