Thibaut Courtois no se guardó nada. Tras la categórica victoria de Bélgica por 4-1 sobre Estados Unidos en los octavos de final del Mundial 2026, el guardameta del Real Madrid compareció ante los medios de comunicación con un discurso punzante, destinado a silenciar a los críticos y a desmontar la narrativa mediática que rodeaba al conjunto norteamericano.
El portero belga denunció una profunda falta de respeto hacia su selección en los días previos al compromiso y cuestionó con dureza el nivel real del equipo dirigido por Mauricio Pochettino, comparándolo desfavorablemente con su anterior rival en la Copa del Mundo.
"Para ser honesto con ustedes, Senegal es mejor que Estados Unidos, y hoy quedó demostrado", sentenció Courtois en declaraciones.
A pesar de que el entorno del USMNT llegaba con la motivación al límite tras la restitución de Folarin Balogun en los escritorios de la FIFA, Courtois admitió que el vestuario de los "Diablos Rojos" tomó las especulaciones de la prensa local como una afrenta personal.
"Al final, entiendo que quieran darle mucha publicidad a los Estados Unidos, pero hoy sentí mucha más certeza de que íbamos a ganar que contra Senegal", añadió el espigado arquero, recordando el agónico triunfo por 3-2 en la ronda de treintaidosavos de final ante el cuadro africano, donde Bélgica tuvo que remontar una desventaja de dos goles en la prórroga.
Cuentas saldadas en la cancha
Para Courtois, el abultado marcador en Seattle no fue casualidad, sino una respuesta directa al menosprecio percibido desde el país coanfitrión:
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La crítica previa: "Nos faltaron el respeto los últimos días diciendo que Estados Unidos nos iba a ganar fácilmente porque ya no somos el mismo equipo y todo eso".
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La realidad del campo: Un doblete de Charles De Ketelaere, sumado a los tantos de Hans Vanaken y Romelu Lukaku, transformaron las dudas en una exhibición de contundencia.
Con el boleto a los cuartos de final asegurado, el picheo dialéctico de Courtois pone fin a la travesía del último de los tres anfitriones del torneo (tras las eliminaciones de Canadá y México). Ahora, Bélgica se enfoca en un verdadero plato fuerte: medir fuerzas contra España el próximo 10 de julio, con el orgullo intacto y las bocas acalladas.