La paciencia es un lujo que la selección de Túnez no se puede permitir en las grandes citas del fútbol internacional. En una decisión relámpago que ha sacudido los cimientos de la Copa del Mundo 2026, la federación tunecina anunció que el director técnico franco-tunecino, Sabri Lamouchi, ha sido apartado de su cargo con efecto inmediato.
El detonante fue la estrepitosa derrota y goleada sufrida ante Suecia 5-1. La falta de respuestas tácticas y la fragilidad defensiva mostrada sobre el terreno de juego colmaron la paciencia de los directivos, quienes optaron por cortar por lo sano antes de comprometer el resto de la fase de grupos.
Un "Déjà Vu" de Francia 1998
Para los historiadores y seguidores más fieles del fútbol de selecciones, la precipitada salida de Lamouchi no es una novedad, sino la repetición de un patrón histórico muy arraigado en la idiosincrasia del balompié tunecino.
Hay que remontarse exactamente 28 años atrás, a la Copa del Mundo de Francia 1998, para encontrar un precedente idéntico. En aquella ocasión, el estratega franco-polaco Henryk Kasperczak llegó al torneo con un proceso consolidado, pero el destino le deparó un castigo similar. Tras caer en los dos primeros partidos de la fase de grupos (ante Inglaterra y Colombia), los directivos de la época no esperaron a la eliminación matemática y lo destituyeron de su cargo a mitad de la competencia, dejando al equipo en manos de un interinato para el último encuentro ante Rumania.
El futuro inmediato de las Águilas
Al igual que en 1998, Túnez activa el modo de emergencia defensiva para intentar enderezar el rumbo en el torneo. La destitución de Lamouchi busca generar un impacto anímico inmediato en la plantilla de futbolistas.
En las próximas horas, la federación nacional deberá anunciar quién asumirá las riendas del banquillo de forma interina para afrontar los siguientes compromisos de la fase de grupos, con la difícil misión de recomponer la pizarra táctica y devolverle el orden a un equipo que ya camina sobre el alambre en esta cita mundialista.
