La segunda mitad del partido por el tercer puesto ha comenzado con un cambio de dinámica notable. Tras un primer tiempo de dominio absoluto por parte de Inglaterra, la Selección de Francia ha logrado despertar en el marcador gracias a los tantos de Kylian Mbappé (doblete) y Bradley Barcola, quienes colocan el primer aviso de una posible remontada.
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Ahora bien, más allá de la actuación francesa, estas dianas tienen un impacto directo en la carrera por la Bota de Oro del certamen. "Kiki" alcanza la cifra de diez goles en esta edición del Mundial, superando a Lionel Messi en la tabla de goleadores, además de llegar a las cuatro asistencias.
Este registro cobra un valor añadido, ya que el astro argentino disputará la gran final ante España este domingo, poniendo al francés como líder provisional del ranking de artilleros. Cabe destacar, que la estrella del Real Madrid registra una marca increíble, acumulando 22 tantos en 22 partidos de Copa del Mundo.
Además, repite la actuación del ariete alemán Gerd Müller en el Mundial de 1970, quien se consolidó como el máximo goleador en aquella edición.
El efecto táctico de Deschamps
El descuento francés responde directamente a la audaz lectura del encuentro realizada por Didier Deschamps durante el descanso. El seleccionador francés ejecutó cuatro modificaciones en el once inicial para la reanudación del compromiso, una apuesta arriesgada que ha tenido un impacto inmediato en la intensidad y el juego del equipo.
A pesar de la superioridad mostrada por Inglaterra en el primer acto, el ingreso de nuevos elementos ha oxigenado el mediocampo y el ataque galo, permitiendo que Mbappé encuentre los espacios necesarios para marcar la diferencia.
El partido, que parecía sentenciado al cierre de la primera mitad, se ha transformado en un duelo abierto donde Francia busca acortar distancias ante una Inglaterra que ahora se ve obligada a resistir el embate de un equipo renovado.