El momento de Lautaro Martínez llegó cuando más lo necesitaba la Selección de Argentina. Después de un torneo en el que alternó titularidades y apariciones desde el banquillo, el delantero del Inter de Milán firmó un renacer en la fase decisiva del Mundial 2026, convirtiéndose en una pieza determinante para que la Albiceleste alcance una nueva final y mantenga vivo el sueño del bicampeonato.
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Lautaro y los goles que cambiaron el destino de Argentina
Las estadísticas reflejan el impacto del atacante. Lautaro Martínez suma tres goles en siete partidos, pero dos de ellos llegaron en el momento de mayor presión: el 3-1 sobre Suiza en los cuartos de final y el dramático 2-1 frente a Inglaterra en semifinales. En ambos encuentros ingresó desde el banco y respondió con el gol que terminó de sentenciar la clasificación argentina.
Su anotación ante Suiza cayó al 120+1, cerrando una exigente prórroga, mientras que frente a Inglaterra apareció al 90+2 para completar una remontada que parecía improbable. Ambos tantos confirmaron su capacidad para decidir partidos grandes, incluso sin iniciar como titular.
Una influencia que sobresale
Aunque sus puntuaciones no fueron las más altas del equipo, las métricas del portal especializado Sofascore evidencian que la eficacia de Lautaro Martínez pesó más que el volumen de juego. El delantero recibió 6.9 frente a Suiza y 7.3 contra Inglaterra, cifras que reflejan actuaciones discretas en participación, pero sobresalientes por su capacidad para definir cuando el margen de error era mínimo.
El contraste demuestra que un delantero puede cambiar una eliminatoria con una sola acción. Sus intervenciones llegaron en los instantes de mayor tensión, consolidando una tendencia de una Selección de Argentina que ha hecho del cierre de los partidos una de sus principales fortalezas durante la fase de eliminación directa.
¿La carta bajo la manga para la final contra España?
Con España como último obstáculo, la gran interrogante pasa por el papel que tendrá Lautaro Martínez. Lionel Messi continúa siendo el eje creativo del equipo, pero el delantero ha demostrado que puede cambiar el rumbo de un partido desde la banca, como ocurrió ante Suiza e Inglaterra, donde aprovechó los espacios y castigó defensas desgastadas.
Ese renacer podría convertirse en el arma secreta de la Selección de Argentina en la final del Mundial 2026. Si Lionel Scaloni decide reservarlo nuevamente para el segundo tiempo, España deberá estar preparada para contener a un atacante que ya convirtió la paciencia en su mayor virtud y que ha demostrado que necesita muy poco para escribir capítulos decisivos en la historia de la Copa del Mundo.