El automovilismo mundial está de luto tras el fallecimiento del histórico piloto australiano Alan Jones, campeón del mundo de la Fórmula 1 en la temporada 1980, quien murió a los 80 años de edad.
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El "Canguro" falleció unos días después de su último cumpleaños el pasado 2 de noviembre, tras una corta batalla contra una enfermedad.
Jones fue uno de los pilotos más complicados de adelantar, ya que le gustaba llevar al límite de la pista a sus rivales, su mayor legado fue darle el primer título mundial de pilotos a la escudería Williams e impulsar el dominio de la estructura en la década de 1980 y 1990.
El arquitecto del primer imperio de Grove
Nacido en Melbourne el 2 de noviembre de 1946, Alan Jones construyó su reputación a base de talento crudo, una conducción agresiva y una determinación inquebrantable. Tras dar sus primeros pasos en equipos como Hesketh, Hill, Shadow (con quien logró su primer triunfo en el Gran Premio de Austria de 1977) y Arrows, su carrera dio el salto definitivo cuando Sir Frank Williams lo reclutó para su joven y ambicioso equipo en 1979.
La comunión entre el carácter indomable de Jones y el genio técnico de Patrick Head dio frutos inmediatos. Al volante del icónico Williams FW07 con motor Ford Cosworth, Jones arrasó en la temporada de 1980.
Consiguió cinco victorias (Argentina, Francia, Gran Bretaña, Canadá y los Estados Unidos) que le aseguraron la corona mundial en el Autódromo de Montreal, devolviendo a Australia a lo más alto del podio global por primera vez desde los años dorados de Sir Jack Brabham.
Aquella gesta no solo lo consagró a él, sino que colocó los cimientos definitivos de Williams como una potencia indiscutible dentro de la historia de la Fórmula 1.
Sus números en la F1
A lo largo de su trayectoria en la categoría reina, Jones disputó 116 Grandes Premios, cosechó 12 victorias, 24 podios y 6 pole positions. Tras su retirada a tiempo parcial y su posterior paso por equipos como Arrows y Haas Lola en el tramo final de su carrera, se mantuvo sumamente ligado al automovilismo como figura respetada, analista de medios y estandarte eterno del deporte motor en Oceanía.
Fue el segundo australiano en alzar el título mundial de Fórmula 1 y devolvió a su país a lo más alto de la gloria del automovilismo tras las coronas de su compatriota Jack Brabham. El legado de Alan Jones perdurará como el de un competidor de una época en la que el valor físico, el pulso y la valentía definían a las leyendas del asfalto. Descansa en paz.