La disputa de la octogésima edición del Clásico Internacional Simón Bolívar (GI) dejó impresiones imborrables y noticias de alto impacto en el óvalo de La Rinconada. El cotizado evento sobre 2.400 metros consagró la victoria del importado Gran Yaco, pupilo del preparador Noel Kucich que contó con la conducción del aprendiz Yoelbis González para beneplácito del Stud “Victorias Ranch-R.T”.
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Sin embargo, la atención del público y los especialistas viró de inmediato hacia el accionar de Tuscan Gold, ejemplar que cruzó la meta en el tercer lugar y despertó inquietud entre los aficionados por el quiebre de su racha victoriosa.
La pérdida del invicto y los primeros indicios: 2.400 metros
El castaño perteneciente a las sedas del Stud “Los Samanes Racing” saltó a la pista con la guía del fusta Jaime Lugo y bajo la responsabilidad técnica del entrenador Riccardo D’Angelo. El pensionado llegó al compromiso con un impecable registro de cinco victorias en igual número de salidas a la cancha, foja de excelencia que generó enormes expectativas antes de la voz de partida.
El desarrollo de la competencia reveló un esfuerzo extraordinario del purasangre, cuya tercera casilla del pasado domingo encendió las alarmas del cuerpo técnico debido a la merma en su remate habitual durante el tramo decisivo.
Diagnóstico médico y confirmación del entrenamiento
Posterior a la rendición de cuentas en la balanza y la correspondiente revisión en el área de cuadras, el propio Riccardo D’Angelo ratificó la situación de su presentado en declaraciones concedidas al periodista Antonio José Medina. El actual líder de la estadística de profesionales en La Rinconada precisó que el caballo evidenció molestias físicas inmediatamente después del cruce de la sentencia.
El entrenador confirmó de manera categórica que el ejemplar presentó un fuerte compromiso en el ligamento suspensor del miembro anterior izquierdo al concluir el agotador recorrido en la arena de Coche.
Dictamen especializado e investigación clínica
Las evaluaciones detalladas quedaron a cargo del médico veterinario Guillermo De Jesús, quien aportó claridad sobre el cuadro clínico mediante estudios de alta precisión. El profesional de la medicina equina diagnosticó de forma precisa una desmopatía de la rama lateral del ligamento suspensor en el miembro torácico izquierdo. La evaluación mediante equipos radiológicos y ultrasonográficos sobrevino ante la presencia de una clara claudicación, además de un evidente descenso en el aparato suspensor del plano anterior del valioso corredor norteamericano.