La tarde noche de este sábado en el hipódromo de Keeneland, se disputó la edición 2026 de la Breeders’ Cup Classic (G1) en recorrido de 2.000 metros con un pote de premio de siete millones de dólares donde la victoria la alcanzó el purasangre de cuatro años, Sovereignty, entrenado por Bill Mott y la monta de Junior Alvarado para Godolphin.
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En la prueba más importante de los 14 Stakes que celebra la Breeders’, participaba el ejemplar japonés Forever Young, ganador de la edición 2025 y el purasangre con más dinero generado en el turf mundial, el cual buscaba igualar la hazaña de Tiznow, único en ganar la Classic en años consecutivos, pero no pudo y finalizó quinto detrás de Sovereignty, The Puma, Knightsbridge y su compatriota T O Password.
Su jockey habitual, el japonés Ryusei Sakai habló ante los medios después de la competencia sobre cómo sintió al ejemplar durante la semana en los trabajos y ajustes previos, antes y durante la carrera, y esto fue lo que expresó:
«Hubo momentos durante el entrenamiento en los que parecía tener un poco de dificultad, o en los que se notaba algo diferente a lo habitual… Pequeñas señales, ¿cómo decirlo?… Era solo una sensación, pero algo no estaba del todo bien.
(Cuando se le preguntó si el caballo estaba inquieto en la puerta de salida) Hubo algo de eso. Durante el ensillado o en la puerta de salida. Hubo esos pequeños detalles.
(Cuando se le preguntó si la estancia y la adaptación a la pista lo afectaron) Tengo algunas ideas en mente sobre lo que pudo haber sido, pero me gustaría discutirlo con el Sr. Yahagi y el personal del establo. Aún no tengo una respuesta definitiva.
El ritmo no fue tan rápido como esperaba, así que pude acomodarme sin problemas en segundo lugar. No pensé que pudiéramos conseguir esa posición, así que me sentí bien al tomar la primera curva. Todavía no he visto la carrera como es debido, pero se sintió similar a la del año pasado: el patrón habitual de victoria del caballo, y creo que las cosas salieron muy bien.
No fue como en Dubái (Copa del Mundo), donde la respuesta se agotó temprano, así que tenía la sensación de que hoy también podríamos ganar. Al menos hasta que le pedí que se esforzara, claro. Cuando se acercó Sovereignty… ya había empezado a pedirle un poco más antes de que llegara, con la esperanza de que pudiéramos esprintar juntos, pero para cuando Sovereignty nos alcanzó, el caballo ya no tenía fuerzas. Al fin y al cabo, no es tan fácil».