Es un hecho aceptado que el hipismo tiene estrecha relación con las apuestas. El flujo económico en los hipódromos es el principal sostén de esta enorme industria que, en lo que va de siglo, ha experimentado transformaciones profundas: el auge de las apuestas online ha impactado de forma mixta en el mundo de los purasangres.
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Países como Australia cuentan con gigantescas casas de apuestas que patrocinan o participan directamente en los circuitos hípicos. El volumen de juego es de tal magnitud que su difusión trasciende los medios especializados. Allí ocupan espacios destacados en diarios, radio, televisión y redes sociales.
Estas compañías han expandido su alcance hacia otras disciplinas deportivas de consumo masivo, traduciéndose en agresivas campañas publicitarias. A pesar de las advertencias legales para menores de 18 años, el Primer Ministro de Australia no está convencido y ha puesto en marcha una medida que promete causar fuertes turbulencias en la actividad.
La prohibición gubernamental que sacude al sector
El Primer Ministro, Anthony Albanese, busca prohibir la publicidad de apuestas en los medios de comunicación australianos con el fin de proteger a los menores de edad. La medida contempla un límite de tres anuncios por hora entre las 6:00 a.m. y las 8:30 p.m., además de restringir la publicidad en páginas web, a menos que estas garanticen una verificación de edad estricta.
Sin embargo, el punto más crítico radica en que los eventos deportivos retransmitidos en dicho horario no podrán emitir anuncios de apuestas. De igual manera, se prohibirá que deportistas, clubes o instalaciones exhiban publicidad de portales de juego.
En cuanto al hipismo, aún existe incertidumbre sobre si los programas especializados en radio, televisión e internet quedarán exentos. Esta reforma ha sido catalogada como: “La reforma más importante en materia de juego que se haya aplicado jamás”, de acuerdo a lo recogido por el medio Thoroughbred Daily News.
Para un evento de la magnitud de la Melbourne Cup —la carrera más importante de Australia, celebrada en Flemington— resulta casi impensable un escenario sin presencia publicitaria de operadores de apuestas en el recinto o en las transmisiones nacionales. La incertidumbre ahora corre a la par de los caballos.
