El tradicional Clásico Fuerza Armada Nacional Bolivariana (G1) tiene este año otra edición más con sus 3.200 metros y nómina de ocho participantes. La carrera inició en 1925 y aquí presentamos cinco ediciones inolvidables, sin orden de preferencia. Usted amigo lector, escogerá cuál es la más importante.
Fue el primer Clásico Fuerzas Armadas para ejemplares nacidos y críados en Venezuela. Papi, pensionado de Carlos Muñoz Candia, contó con Jesús Rodríguez en el lomo y este logró una espeluznante victoria, relatada magistralmente por Blas Federico Giménez. De paso, dejó récord para las dos millas de 207 3/5, marca que perduró más de 25 años. Ese día se inauguró el Circuito Cerrado de Televisión del Hipódromo La Rinconada
Fue una de las más apabullantes victorias del caballo hijo de Faberge II en Probática que entrenaba Domingo Noguera Mora para los colores de Pepe Sahagún, el Stud Los Samanes. Ángel Francisco Parra fue el jinete encargado de conducir a McKenna's Gold, que batió a Chatiment, Provocón, el incansable Futrone y al tresañero sensación de ese momento Debonair Prince que falló. Esta prueba está considerada como una de las mejores narraciones de Virgilio Decán “Aly Khan”.
En el 40 Aniversario del Hipódromo La Rinconada, un final de foto entre Stereo y el doblecoronado Auyan Tepuy, fue el marco que engalanó el Clásico Fuerzas Armadas. Douglas Valiente, con la sapiencia a flor de piel, hizo que Stereo, entrenado por Julio Ayala, lograra sacar una mínima ventaja sobre Auyan Tepuy que era llevado por Jean Carlos Rodríguez y cuya conducción trajo mucha polémica en su momento.
Fue la segunda victoria que el descendiente de Irish Breeze lograba en el Clásico Fuerzas Armadas con la monta de Richard Bracho. El entrenado por José Armando Contreras, se consolidaba como el líder de los purasangres en Venezuela. Ta’Fino, con la monta de Richard Bracho, aguantó la atropellada del feroz Traffic Express con Ángel Alciro Castillo.
Una carrera para la historia. El Beduino con Rafael Torrealba entró adelante en la recta final, pero Vino Veritas con Henry Lotito, surgió desde el fondo del grupo a emparejarlo y ambos tuvieron su toma y dame durante los 400 metros de la recta final. Quedó como anécdota del hipismo, el episodio entre Torrealba agarrándole la bota a Lotito. Pero con todo y esto, Vino Veritas, propiedad de Paolo Giroto, ganó ajustadamente.
