La edición 25 del Clásico Simón Rodríguez (GII) se disputará como la quinta competencia del ciclo no válido de la trigésima reunión. La prueba está reservada para yeguas nacionales de tres años, en distancia de 1.200 metros, y su partida está pautada para las 2:40 de la tarde del domingo 2 de agosto en el Hipódromo La Rinconada.
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A lo largo de su historia, esta selectiva ha consagrado a destacados ejemplares, jinetes, entrenadores y studs que forman parte fundamental de la memoria hípica nacional.
Entre el selecto grupo de triunfadoras, dos yeguas brillaron con luz propia y dejaron una huella imborrable en la memoria del aficionado hípico al conquistar este prestigioso clásico.
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Gelinotte: Una de las corredoras más extraordinarias y queridas que pisó la pista de La Rinconada, consagrada de manera invicta como Triplecoronada de hembras y Doble Coronada Nacional frente a los machos. La supercampeona visitó el recinto de ganadores tras conquistar el Clásico Simón Rodríguez en 1980, con la monta del inmortal Juan Vicente Tovar y la presentación del recordado Millard "Musiú" Ziadie, registrando un tiempo récord para el momento en la distancia de la milla con 96.2.
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Stillwater: Considerada una de las mejores yeguas de la hípica venezolana durante la década de los noventa. Esta hija de Countertrade en Agualinda, popularmente conocida como "La Tordilla de Acero", se adjudicó la edición de 1991 bajo la guía nuevamente del "Negrito de San José", Juan Vicente Tovar, y bajo la preparación de Oscar Carmona, al agenciar un tiempo de 73.2 para el actual tiro de los 1.200 metros.
El legado imborrable de Gelinotte y Stillwater establece un estándar de grandeza que las nuevas generaciones de yeguas tresañeras deben desafiar en cada edición del Clásico Simón Rodríguez.
Ambas leyendas demostraron que este cotejo no es solo una prueba de velocidad en el corta distancia, sino el trampolín perfecto donde las futuras campeonas consolidan su estatus estelar en el óvalo de Coche.
Así, el testigo histórico queda abierto para que la nueva contendiente de este domingo 2 de agosto intente emular la clase, el corazón y la maestría de aquellas inmortales que hoy forman parte sagrada de la mitología hípica venezolana.
