Este lunes 31 de agosto, los tres últimos caballos que quedaban en las instalaciones del hipódromo de Hawthorne fueron trasladados, lo que marcó el cierre definitivo del recinto. Inaugurado en 1891, el complejo hípico atravesó en sus últimos años una severa crisis financiera que lo llevó a la bancarrota.
NOTAS RELACIONADAS
En el área de establos residía un gran número de trabajadores hispanos con sus familias. Ante el cierre, la Asociación de Propietarios ha realizado esfuerzos para reubicarlos, de acuerdo con la información publicada por el medio The Blood-Horse.
Desalojados antes de la hora límite
Insólitamente, se fijó un plazo estricto para que purasangres y personas evacuaran las instalaciones. De acuerdo con lo establecido por la parte legal del hipódromo, este lunes a las 9:00 a. m. (hora del Este) no debía quedar nadie en Hawthorne.
Las cifras de años recientes muestran que la hípica en Chicago, si bien no era la industria pujante de otrora, mantenía un impacto económico significativo: aportaba más de 177 mil millones de dólares y sostenía más de 2.2 millones de empleos, según datos de Univision, que reflejaban la contribución de Hawthorne a la sociedad.
El destino de Hawthorne será el mismo que tuvieron en su momento Hollywood Park, Arlington Park, Golden Gate Fields y, recientemente, el circuito de Aqueduct en Nueva York: la demolición de sus instalaciones para dar paso a complejos habitacionales.
Hawthorne fue negociado por una cifra cercana a los 90 millones de dólares a un comprador . Su temporada de carreras concluyó de manera improvisada, pues el anuncio de la quiebra forzó un final adelantado. En la estadística de jinetes quedaron empatados Jareth Loveberry y el venezolano Frank Reyes.
Las familias hispanas de los trabajadores vivían allí prácticamente sin costo, pues no pagaban renta ni servicios públicos; sin embargo, la orden fue contundente: debían desalojar este lunes o serían retiradas por la fuerza pública.