En un hito sin precedentes para el fútbol moderno, Italia ha logrado lo impensable: ver la Copa del Mundo 2026 desde la comodidad del sofá por tercera vez seguida. La prensa del país transalpino ha reaccionado con una "euforia" cargada de un sarcasmo punzante, celebrando la consistencia de una selección que parece haberle tomado gusto a las vacaciones anticipadas en junio. El fracaso ante Macedonia del Norte en el repechaje cierra un ciclo de doce años de ausencia mundialista que ya es leyenda negra.
La "fiesta" de los titulares: Un funeral con sarcasmo
Los principales diarios deportivos de Italia no han escatimado en "elogios" para describir la debacle de la Azzurra. Lo que debería ser una tragedia nacional se ha convertido, por puro agotamiento emocional, en una oda a la ironía.
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La Gazzetta dello Sport: Tituló con un cínico "¡Perfectos!", destacando que la selección ha alcanzado una "perfección absoluta" en el arte de la autodestrucción. El diario señala que, tras ganar la Eurocopa, el equipo decidió que competir en Mundiales era "demasiado convencional".
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Corriere dello Sport: Optó por un contundente "Fuera de todo", ironizando sobre cómo Italia ha logrado ahorrarle a sus ciudadanos el estrés de las tandas de penaltis y los viajes transatlánticos, permitiéndoles disfrutar de un verano "en total paz y armonía futbolística".
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Tuttosport: En su versión digital, calificó la eliminación como un "Masterclass de ausencia", resaltando que ser tetracampeones y no jugar un Mundial desde 2014 es un récord que "pocos pueden presumir".
Una especialización en el fracaso
La ironía de los medios italianos esconde un dolor profundo, pero la narrativa actual se centra en la incapacidad de la Federación Italiana para renovar un sistema que parece oxidado. Tras caer ante Macedonia del Norte en un cierre de partido agónico, la prensa destaca que Italia ha pasado de ser "Il Bel Calcio" a ser el espectador más fiel de la FIFA.
La estadística es implacable: la última vez que Italia jugó un partido de eliminación directa en un Mundial fue en la final de 2006. Para cuando ruede el balón en la inauguración de este Mundial, habrán pasado 20 años desde que la Azzurra sintió la verdadera presión de la fase final de una Copa del Mundo.
Esta "estabilidad" en la ausencia es lo que hoy la prensa italiana destaca con una sonrisa amarga, mientras el resto del planeta se prepara para la cita deportiva más grande del año.